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Tipos de Distribuidores de Música Digital

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En este artículo vamos a explicar los diferentes tipos de distribuidores de música digital existentes en el mercado.

Cabe mencionar que una distribuidora no es un tipo de compañía especifica, si no que este término hace referencia a la función que desempeñan. Dicho labor, dicho sea de paso, puede ser ser internalizada por otras compañías como pueda ser el caso de los sellos como Warner, Sony o Universal u otros sectores afines bien por el tipo de contenido, industria o tecnología utilizada.

1. Grandes Distribuidoras

Estas son las únicas en el mercado que poseen un catálogo lo suficientemente grande como para negociar con plataformas de streaming prominentes, y tener acceso directo a sus equipos editoriales.

De esta forma, no necesitan socios para la distribución – el departamento de distribución de la discográfica trabaja el 99% del catálogo. De hecho, uno podría decir que esta posibilidad (distribuir música de forma global a través de estas plataformas) incide en el éxito de los propios artistas, al como mínino, disponer del conocimiento de este subsector dentro de la industria musical (De igual modo, hacían en el paradigma tradicional).

Además, no sólo están distribuyendo su propio catálogo. Las grandes distribuidoras también hacen distribución de obras independientes.

Beggars Group está distribuido en los Estados Unidos por ADA de Warner Music, Fool’s Gold, y Mass Appeal de Caroline International, entre otros. Eso hace que la industria de la distribución sea mucho más centralizada en comparación al mundo de la producción – Actualmente, en el mercado estadounidense, casi el 85% de las ganancias digitales pasan por Universal, Sony o Warner (o por compañías de distribución pertenecientes a ellas).

Esa gran cantidad de catálogos distribuidos por estas empresas hacen que sean muy poderosas a la hora de hacer trade marketing.

La “antigua industria musical” regresa de cierta forma: Las grandes empresas solían dominar en el terreno gracias a que poseían los elementos claves; ahora, el alcance de su catálogo hace que puedan negociar con compañías como Spotify.

Para contrarrestar eso, las plataformas digitales y artistas independientes están buscando una forma de competir. Por ejemplo, la red de derechos digitales, Merlín, ha tenido un gran éxito siendo mediador en las relaciones entre discográficas independientes, distribuidores pequeños y plataformas de streaming.

Del lado de las plataformas, Spotify ha introducido una herramienta  unificada para la creación de listas, estandarizando la selección de las listas de reproducción entre todas las discográficas y artistas de todos los tamaños.

Dicho eso, el sistema actual aún tiene sus defectos. Tenemos que reconocer el hecho de que las discográficas independientes no tienen el mismo acceso al equipo editorial como las grandes distribuidoras. En promedio, sigue siendo más sencillo para los artistas tener presencia en las plataformas de streaming si están unidos (o son distribuidos) por las grandes compañías.

2. Distribuidoras independientes

Dicho lo anterior, los contratos de las grandes compañías (incluyendo los de distribución) no son para todo el mundo. Para los artistas independientes existe otra opción. De cierta forma, son la contraparte “indie” de los distribuidores más populares – o dicho de otra forma, son distribuidores de alta calidad que han logrado mantener su estatus de independientes hasta ahora.

Ha existido una tendencia de adquirir compañías independientes – Como en el caso de The Orchard, la cual se volvió parte de Sony en 2015 o INgrooves, la cual fue adquirida por Universal a comienzos de este año.

En la actualidad, las principales empresas que quedan esta categoría son Believe Digital, Idol, Redeye Worldwide y Ditto Plus.

Stem y Symphonic Distribution podrían entrar en esta categoría – aunque atraen a mucho menos audiencia en comparación a Believe o The Orchard.

Sin embargo, lo importante aquí es que para estas compañìas, la distribución de música es un servicio aparte – lo que realmente les importa es la promoción, el trade marketing y las estrategias de lanzamiento digital.

Desde el primer instante en el que te unes a una de estas compañías, tienes a tu disposición un equipo de selección y consultoría en contacto directo con editoriales de grandes plataformas de streaming.

Los acuerdos con este tipo de compañías – ya sean independientes o subsidiarias – siempre serán basados en un porcentaje.

Alineando sus intereses con los del artista, éstas compañías toman una parte de las regalías, las cuales pueden ir hasta 50%. Además, estos distribuidores suelen ofrecer un avance a los artistas, los cuales son recuperados por los futuros ingresos de dinero.

Sin embargo, no todos pueden acceder a estos servicios – una discográfica o un artista debe ser contratado por el distribuidor, demostrando que las ganancias potenciales son lo suficientemente valiosas como para invertir recursos en la distribución. Aun así, las compañías de distribución independientes son más accesibles que sus contrapartes más grandes – pero en ambos casos, el artista debe demostrar que sus obras valen la pena para realizar estos esfuerzos.

3. Distribuidoras “White-Label”

Sin embargo, no todos los artistas independientes están buscando la opción anterior – algunas discográficas independientes de alta calidad poseen un departamento de distribución que sólo carece de la infraestructura técnica.

Para suplir esa carencia, las discográficas pueden optar por opciones “White-Label” como Consolidated Independent, Sonosuite y FUGA.

Estas compañías sólo hacen una cosa. Proveen el aspecto técnico, enfocándose en el rol administrativo del distribuidor – entregando audio y metadata a las plataformas de distribución, además de repartir las regalías de regreso a los artistas – al mismo tiempo que sus clientes mantienen el completo control sobre la distribución y estrategias de marketing.

Estas compañías no suelen definirse como distribuidoras, sino como “proveedoras de servicios digitales”. Asimismo, su modelo de negocio está enfocado en grandes discográficas independientes que posean un enorme catálogo listo para ser distribuido, o bien, en compañías de distribución que estén buscando a alguien que se encargue del aspecto técnico en vez de distribuir grandes cantidades de canciones.

4. Plataformas de distribución abierta

Llegamos ahora a las plataformas de distribución abierta, una de las compañías más reconocidas dentro del mercado de distribución. A pesar de que las ganancias de aquí no están cerca de ser parecidas a las de las grandes empresas, todo músico profesional ha oído hablar de ellas: CDBaby, iMusician, TuneCore y DistroKid.

Debido a esto, el mundo de la distribución de música suele reducirse exclusivamente a esas plataformas de distribución – pero estas son sólo una pequeña fracción del mercado.

El modelo de negocio de las plataformas abiertas se enfoca en dos tipos de servicio.

Agregadores

En este sentido puedes encontrar claims del tipo “Ve a la plataforma, sube tu música y nosotros hacemos el resto. Tu música disponible en miles de plataformas de streaming”…

Este el servicio básico que toda plataforma de distribución online ofrece. Dependiendo del servicio, el distribuidor puede cobrar una cantidad fija por canción o álbum, cobrar por suscripción anual o cobrar por una comisión que puede ser hasta del 15%. O bien, puede ser una combinación de los tres.

Servicio Premium

El segundo tipo de servicios es el servicio Premium para artistas.

Dependiendo de lo que estés buscando (selección en listas de reproducción, servicios de publicidad, distribución física o cualquier otro servicio parecido)  la calidad de esos servicios no serán similares a los que te puede ofrecer una compañía más grande como Believe Digital.

Sin embargo, estos servicios están disponibles para todo aquel con una canción y una tarjeta de crédito – así que será una inversión que valga la pena para aquellos artistas en surgimiento.

Hay que admitir que la habilidad que tienen estas plataformas para representar de forma adecuada a sus artistas es muy limitada. Piensa que cada día se suben a Spotify unas 20.000 canciones y gran parte de estas canciones pasan por las plataformas de distribución abiertas.

Nadie sabe a ciencia cierta la cifra, pero digamos que los players potentes de esta categoría procesen cerca de mil canciones cada día y si bien es cierto que la distribución puede ser beneficiosa para el artista, el nivel de atención e inversión para un artista no va acercarse al que pudieran ofrecer compañías con planes que incluyan un focus especial de promoción u otras como las majors.

Pero ojo, las plataformas de distribución abiertas han ganado su lugar en la industria de la música además que cuentan con los planes y precios más competitivos, entrega del 100% de las regalías… Lo que sin duda es una buena oferta, pero debes de ser consciente de que si tu plan solo incluye la distribución, serás tu o tu equipo el responsable de destacar el contenido en las plataformas.

5. Servicios de distribución parciales

Este último tipo de compañía es relativamente nuevo. Por el momento se incluyen dos compañías en esta categoría: AWAL y Amuse.

A pesar de que sus modelos de negocios son distintos, ambas están reaccionando a la transformación de la industria, cambiando de la creación de canciones al licenciamiento de obras creadas.

La idea de una compañía de distribución parcial es sencilla: No necesitas un contrato para lanzar tu música (AWAL literalmente significa “Artistas sin Discográfica” – “Artists Without A Label).

Aun así necesitas un distribuidor – Entonces vamos a sacar tu música, y si recibe algo de atención, podremos llegar a un acuerdo como una discográfica. De alguna manera, esto es algo que hacen las plataformas de distribución abiertas – pero AWAL y Amuse lo llevan al otro nivel.

Al igual que esas plataformas, estas compañías ofrecen un servicio básico de administración de distribución – simplemente sacando la música. Sin embargo, en cuanto el artista obtiene un acuerdo de distribución, la información de consumo obtenida en las plataformas de streaming termina en manos de las compañías. De esta forma, si AWAL ve que al artista le está yendo bien, el acuerdo puede ser “mejorado” o incluso derivar en un contrato discográfico, el cual incluiría patrocinio, publicidad digital, etc.

El modelo de negocio parece tener éxito hasta el momento sin embargo, está por ver si es sostenible a largo plazo aunque logicamente toda la data obtenida por estas compañías es de enorme valor para el mercado.

AWAL y Amuse podrían verse como las primeras señales de un gran cambio en el mundo de la música. Y es que las discográficas han dejado de producir las canciones, y los acuerdos con los artistas se han enfocado más en el licenciamiento de sus obras.

En este momento las discográficas parece estár enfocadas exclusivamente en el marketing por lanzamiento – y es difícil para las compañías independientes seguir el ritmo y encargarse de la distribución –  a menos que tengan relaciones especiales con la comunidad editorial.

Sin embargo, los distribuidores pueden fácilmente ofrecer servicios discográficos y AWAL y Amuse son la prueba de esto.

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