Autogestión Salud

10 Situaciones De Riesgo Para Los Músicos

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Cuando estás tocando, practicando o estudiando, pones tu cuerpo bajo una considerable tensión. Si no sabes cómo manejar esto, corres el peligro de causarte daño innecesario, tanto física como mentalmente.

A continuación, diez trampas comunes en las que caen los músicos, además de algunas sugerencias sobre cómo abordarlas. Estos consejos están destinados principalmente para músicos instrumentistas, pero gran parte también aplica para los cantantes.

Vamos allá.

1. Cuidas más tu instrumento que tu propio cuerpo

Tu cuerpo se merece y necesita al menos el mismo nivel de cuidado que le das a tu instrumento. Debes tener en cuenta que tocar un instrumento musical o cantar requiere un esfuerzo físico que debe ser compensado.

  • Las herramientas básicas que puedes usar para abordar esto son:
  • Rutinas de ejercicios apropiadas para tu físico e instrumento
  • Organizar y monitorizar tu ritmo de trabajo
  • Planificar cualquier cambio importante (por ejemplo, aumentando la duración de tus sesiones de práctica progresivamente en un máximo de 30 minutos cada tres días)
  • Cuidar tu salud física y psicológica respetando cuestiones posturales y ergonómicas

Los estudiantes deben entender que al fin y al cabo sus cuerpos son más importantes que los exámenes y que en caso de necesidad podrían aplazarse.

2. No compensas una posición asimétrica para tocar

Esto es particularmente importante para violinistas, violonchelistas, flautistas, etc.

Debes trabajar ambos lados de tu cuerpo por igual, realizar actividad física compensatoria y asegurarte de que tu postura o formas de sujetar tu instrumento no contribuyan o generen mayores desequilibrios.

Dichos desequilibrios pueden afectar negativamente a los músculos, tendones, articulaciones y columna vertebral, lo que te hace menos eficiente en tu trabajo, causando dolores y fatiga muscular, y aumentando las posibilidades de mal funcionamiento y de lesiones más graves en el futuro.

Puedes considerar adaptar tu instrumento y trabajar en la postura, por ejemplo, aprendiendo la Técnica Alexander, haciendo Pilates o yoga.

Asegúrate de compensar la asimetría, moviendo los músculos que usas para tocar tus instrumentos en una dirección opuesta a la posición que usas.

3. Usas una técnica inapropiada

La técnica defectuosa (o el uso de una técnica anticuada que no toma en cuenta el hecho de que tu cuerpo ha cambiado) es a menudo uno de los principales puntos vulnerables del músico, y también puede ser la génesis de otros problemas relacionados con la salud y provocar a largo plazo enfermedades profesionales propias de los músicos.

Analiza tus ventajas físicas naturales y también tus limitaciones.

Los estudiantes deben discutir esto con franqueza con sus maestros. Con la ayuda de un profesor, puedes elegir la técnica y el repertorio más adecuados para tus habilidades técnicas, físicas y psicológicas.

Siempre realiza un calentamiento previo antes de tocar.

No dejes que los calambres desmerezcan tu estilo.

Evita ejercer demasiada presión sobre tu instrumento; usa tu energía para tocar tu instrumento, en lugar de luchar contra él.

Trabaja en la relajación para lograr la mejor economía de esfuerzo y movimiento.

4. No intentes adaptar tu instrumento a tu cuerpo

El proceso de diseño de instrumentos musicales rara vez ha tenido en cuenta la necesidad de una mejor ergonomía con el cuerpo del músico.

Si realmente sientes que la forma en que tu instrumento se adapta a tu cuerpo es demasiado incómoda, considera pedirle a un fabricante de instrumentos que modifique tu instrumento o busca accesorios que puedan ayudarte con esto. No esperes hasta que te lastimes antes de comenzar a experimentar en esta área.

Una excelente prueba es tomar tu instrumento y pararte frente a un espejo con los ojos cerrados.

Después de tocar, recuerda tu posición exacta y coloca tu instrumento a un lado, o dile a alguien te quite el instrumento, y observa tu postura en el espejo. Observa la diferencia entre esta postura “congelada” y tu postura habitual.

5. No consideras tu estado general de salud

No debes trabajar cuando estás lesionado, demasiado cansado, enfermo, con sueño, no has bebido suficientes líquidos, o después de haber consumido comidas pesadas y bebidas gaseosas que dificultan la respiración abdominal.

Usa tu sentido común cuando no te sientas en plena forma. Si es posible, evita ir a un ensayo, por ejemplo, si padeces una infección.

Esto evitará problemas y evitará exponer a tus colegas a los gérmenes.

6. No tomas en cuenta las malas condiciones ambientales

A menudo, los músicos no son conscientes del efecto del medio ambiente en su desempeño.

Aspectos como la temperatura, la humedad o la acústica pueden tener efectos importantes. Por ejemplo, si tienes demasiado frío, es posible que tus dedos no puedan hacer los movimientos sutiles que necesitas.

Si el aire acondicionado está demasiado alto, puede secar las membranas mucosas, lo cual es muy problemático para los cantantes y los músicos de instrumentos de viento.

Si estás actuando al aire libre y no te puedes escuchar muy bien, podrías inclinarte a tocar o cantar más fuerte.

Una luz parpadeante puede darte un dolor de cabeza.

Si crees que se puede hacer algo con respecto a alguno de estos factores ambientales, no dudes en solicitar: que se apague el aire acondicionado; que se cierre o se abra una ventana, o para que se apague el ruido de fondo.

Recuerda, no eres el único que sufre estas condiciones y estarás haciendo las cosas más cómodas para los demás también.

7. Llevas y sujetas tu instrumento ineficientemente

Un instrumento no siempre se lleva o se mantiene correctamente debido a su tamaño (por ejemplo, el contrabajo o el kit de batería), o su forma (por ejemplo, el laúd) o debido a una falta de conocimiento por parte del músico.

Invierte en el mejor estuche que puedas, con ruedas para contrabajos y violonchelos.

Piensa en distribuir el peso lo más simétricamente posible.

Usa correas anchas, evita cargar los delicados músculos de las manos, preferiblemente usa los músculos de la espalda  que son más poderosos y, si no es posible transportar la carga de manera uniforme, cambia los lados o la mano que lleva la caja con frecuencia.

8. No te cuidas en tus otras actividades diarias

Es difícil concluir que un dolor en el pulgar se debe a que has estado escribiendo mensajes de texto en tu teléfono móvil durante 20 minutos, si has estado ensayando durante 5 horas.

Sin embargo deberías tener en cuenta:

  • ¿Cómo usas tu teléfono móvil?
  • ¿Cómo se encuentra ubicada tu ordenador en casa?
  • ¿Qué tipo de almohada usas?
  • ¿Cuánto apretas al sostener el auricular cuando hablas por teléfono?
  • ¿Cuántas horas pasas escribiendo en el momento de tomar exámenes?
  • ¿Cómo haces la cama o pasas la aspiradora?
  • ¿Cómo levantas y abrazas a tus hijos?
  • ¿Cómo usas tu voz cuando enseñas, lees o hablas en público?

9. No consideras los aspectos psicológicos de las presentaciones

Aunque el perfeccionismo, la perseverancia, la sensibilidad y la introspección pueden ser cualidades valiosas en un músico, si se llevan al extremo pueden representar un riesgo para tu salud.

El tema del miedo escénico está atrayendo el interés de muchos investigadores, y algunas formas de abordarlo se encuentran actualmente en desarrollo.

Si el miedo escénico representa un problema para ti y sientes que puedes hablarlo con tu maestro, hazlo.

Los aspectos físicos y psicológicos están muy relacionados, y abordar algunos de los aspectos físicos tendrá un impacto positivo en la psiquis.

Realiza ejercicios de calentamiento, come bien, adquiere un pasatiempo absorbente fuera de la música y en términos generales, cuídate.

Si aún sientes que tienes un problema que no desaparecerá tan fácilmente, ponte en contacto con tu médico de cabecera para analizar qué opciones de tratamiento tienes.

10. No tomas en cuenta los factores socioeconómicos

Asegúrate de estar en contacto con tu sindicato y mantenlo al tanto de tus condiciones de trabajo.

El apoyo económico y social satisfactorio hará las cosas mucho más fáciles para ti cuando más lo necesites.

Esto podría significar, por ejemplo, una garantía de retener el empleo si te lesionas, asistencia económica durante los períodos en los que se suspende el trabajo, reconocimiento de riesgos de salud ocupacional en las artes escénicas, comprensión y eficiencia en la profesión médica, entre otros.

Es vital que las personas que trabajan en las artes escénicas se tomen en serio estas cosas.

Idealmente, debes estar preparado para darles tiempo y trabajar junto con tus colegas, para lograr mejores condiciones de trabajo para todos.

Recomendación General

Debes buscar una solución a una lesión o problema a su debido tiempo, ya que cuanto más tiempo dejes que se desarrolle, es más probable que el tratamiento tarde la misma cantidad de tiempo.

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