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Metadata Musical: Problemas y Soluciones de la Corrupción de Datos

Uno de los inconvenientes al que se enfrentan las empresas musicales es el tener que lidiar con metadata corrupta. El reto aquí es mantener la base de datos tan limpia como sea posible, pero incluso en la actualidad debe de tenerse una especie de mantenimiento manual.

En este artículo vamos a ver cómo la metadata musical corrupta puede complicar las cosas al manejarse estas bases de datos en la plataformas de artistas y del sector musical en general.

No se pierda de vista que los inconvenientes con la metadata pueden causar grandes problemas en la industria. La metadata corrupta perjudica la experiencia del usuario en los servicios de streaming, elimina una parte de los ingresos por publicación, les quita crédito a los compositores – y esto es sólo una pequeña parte.

1. ¿Qué es la metadata musical?

En general, el término metadata hace referencia a la información que describe otra clase de información más compleja. Adjuntar etiquetas a contenido como imágenes o vídeos es algo necesario para que dicho contenido sea accesible para los usuarios y algoritmos digitales.

Lo mismo aplica para la música: cada canción tiene miles de líneas de texto adjuntas – yendo del nombre del artista y fecha de lanzamiento hasta géneros asociados y los créditos de los compositores.

Puede que la metadata suene como algo insignificante al principio, pero piensa en esto. Cada vez que un usuario busca una canción en Spotify; cada vez que una entidad de gestión atribuye regalías; cada vez que el algoritmo de un servicio de streaming sube una canción – la metadata está ahí.

2. Tipos de metadata musical

Generalmente, la metadata musical puede ser dividida en tres tipos principales:

  1. Metadata descriptiva

La metadata descriptiva detalla el contenido de la grabación, con etiquetas objetivas como el título de la canción, fecha de lanzamiento, número de pista, artista, portada, género principal y así sucesivamente. Tiene millones de aplicaciones distintas.

Este tipo de metadata es utilizada cada vez que alguien necesita buscar, organizar, surtir o presentar la música – independientemente de si es para acomodar la página de un artista en Spotify, para organizar una librería musical o para identificar y atribuir una reproducción en radio.

Los problemas de metadata descriptiva son muy visibles para el usuario final. Si has usado un servicio de streaming durante cierto tiempo, seguramente habrás visto distintos errores que son producto de descripciones corruptas.

Piensa en canciones de múltiples artistas unidas en la misma página de Spotify, páginas de artistas unidas, nombres incorrectos de canciones, fechas de lanzamiento incorrectas – estas son las consecuencias de la metadata descriptiva corrupta. Dichos problemas pueden causar mucha confusión en el consumidor, pero esto es sólo la punta del iceberg.

  1. Metadata de derechos de autor y performance

Ya sea que estemos hablando de reproducciones digitales, en vivo o sincronizaciones en películas, distintos entes (los cuales van desde los artistas hasta los compositores, productores y demás) van a compartir las ganancias. Es por esto que hace falta la metadata de los derechos de autor, donde se especifican los contratos legales detrás de la canción, con el objetivo de calcular las regalías (además de saber a quienes van dirigidas). Esta metadata se encarga de garantizar que cada involucrado en el proceso de creación tenga su respectiva remuneración.

Dada la compleja naturaleza de las divisiones en muchas canciones (además de las diferencias en las legislaciones de los distintos países), el dividir las ganancias de forma correcta es una labor muy complicada. Pero si añadimos metadata inconsistente en esto, la situación se vuelve 10 veces más difícil.

Los problemas en este tipo de metadata son los que tienen peores consecuencias: errores humanos en la base de datos pueden hacer que un compositor termine perdiendo miles de dólares/euros/libras…

Sin embargo, sigue siendo tan solo una parte del problema. Los créditos también son la forma principal de que compositores, productores, músicos de sesión e ingenieros sean reconocidos en la industria de la música, siendo este un espacio de promoción. La metadata corrupta le quitaría el crédito y el dinero a los músicos.

  1. Metadata de recomendación

Los dos primeros tipos de metadata tienen información objetiva – sólo existe un nombre de la canción y sólo una lista de créditos. La metadata de recomendación es distinta. Consiste en etiquetas subjetivas que buscan reflejar los contenidos de la grabación y describir cómo suena. Etiquetas como la emoción, géneros artificiales, similitudes con otras canciones – la metadata de recomendación es utilizada para hacer una conexión significativa entre las canciones y potenciar así los motores de recomendación.

Por supuesto, otros tipos de metadata pueden ser utilizados para mejorar el descubrimiento de música. Las fechas de lanzamiento pueden ayudarte a encontrar música de la misma época, y puedes utilizar el nombre del productor para encontrar obras similares. Sin embargo, la distinción más importante aquí es el origen de la metadata de recomendación.

El descubrimiento es un gran diferenciador entre los servicios de streaming. Es por eso que la metadata de recomendación no se expande a lo largo de la industria como ocurre con la metadata descriptiva y de derechos de autor. Al contrario, cada plataforma tiene su propio tipo de metadata de recomendación, y su propia base de datos detrás del algoritmo de recomendación. De esta forma, si la metadata de descripción y derechos de autor son creadas por el artista, la metadata de recomendación es producida por las plataformas de streaming o sus afiliados.

Por ejemplo, Pandora se aprovecha de la clasificación humana con su proyecto “Music Genome”. Spotify, por otro lado, emplea una serie de datos generados por usuarios y las etiquetas de Echo Nest, producidas a través de una combinación de aprendizaje automático y curación humana. Si quieres echarle un vistazo a la estructura de las etiquetas del Echo Nest (y tener así una idea de cómo funcionan las recomendaciones) puedes ver el proyecto Organize your music.

La metadata del descubrimiento es el área con mayor desarrollo entre todas. Las nuevas tecnologías están impulsando los límites del descubrimiento, brindando nuevas opciones y características en las recomendaciones.

Hay que tomar como ejemplo los altavoces inteligentes. Éstos van a cambiar la forma en la que accedemos y descubrimos la música. El consumo de música controlado por voz hace que los usuarios pasen de comandos específicos de texto a peticiones ambiguas como “Alexa, reproduce algo que me guste”.

Esto trae un nuevo desafío a los motores de recomendación de las plataformas de streaming. No será suficiente con encontrar canciones similares y generar listas de canciones al estilo radio. Las plataformas de streaming tendrán que descubrir cuál es la mejor canción para tocar en el momento apropiado. La forma en la que afrontarán este desafío afectará la cotidianidad de miles de artistas y profesionales de la industria, transformando la industria de la música en los próximos años.

3. Problemas en la metadata musical

A estas alturas, es posible que el lector se pregunte: Si la metadata es tan esencial en el mundo de la música, ¿por qué aún no la han mejorado? ¿Por qué los compositores siguen perdiendo dinero y por qué la base de datos de iTunes está llena de errores? Bueno, la cosa es que el sistema de manejo de metadata siempre ha estado un paso detrás de los formatos de distribución de música.

Por ejemplo, cuando vimos el surgimiento del CD, no se podía adjuntar información adicional además de la información descriptiva básica – los estuches de CD y numeración tenían el rol de la metadata en ese entonces.

Luego, cuando llegó Napster trajo consigo el caos. Los archivos MP3 eran extraídos de los CD y no tenían metadata adjunta, y lo mismo pasó en las redes P2P, creando así todo un repertorio de archivos de audio sin información óptima.

  1. La falta de datos estándar

Fue entonces cuando la música digital se impuso y reemplazó los formatos de grabación físicos. Todas las áreas de la industria comenzaron a almacenar e intercambiar información, pero aún no se veía la necesidad de crear datos estandarizados. Todas las tiendas, discográficas, publicadoras y distribuidoras tenían su propia base de datos – y los servicios de streaming seguían sus pasos.

En la actualidad sigue sin existir una estructura de base de datos unificada. La metadata recorre un entorno de base de datos no estandarizadas dentro de la industria: Yendo desde discográficas a distribuidoras, de distribuidoras a plataformas de streaming, de plataformas de streaming a organizaciones de recolección de regalías, y de dichas organizaciones a publicadores.

Todos esos entes se encuentran intercambio datos, pero las estructuras de sus datos no siempre coinciden. Imagina que una base de datos recibe un valor en el sector “Vocalista de Fondo” – cuando la columna a la que corresponde se llama “Voz de Fondo”. Los algoritmos no podrán encontrar esa coincidencia (a menos que haya una regla específica para eso) y en el 99% de los casos, el vocalista de fondo no recibirá su respectivo crédito. Una gran porción de la metadata se pierde a lo largo de la cadena de información.

De hecho, es inusual ver que una compañía de música tenga solo una base de datos. La información puede ser almacenada a lo largo de distintas librerías musicales en distintos formatos – y por lo mismo, necesita ser ajustada y validada para poder realizar intercambios adecuados con base de datos externas.

El sistema de manejo de metadata que existe en la actualidad fue creado en el surgimiento de la música digital, cuando nadie tenía idea de cómo se iba a transformar la música. Después de eso, la producción de datos creció de forma exponencial. Ahora, cerca de 20.000 canciones son lanzadas todos los días y todas pasan por el intrincado sistema de base de datos – generando miles de errores.

  1. La multiplicidad de la data musical

Pero el problema no es que sean 20.000 canciones. El problema es que esas canciones pueden ser distintas variaciones de la misma pieza musical. Hablemos de forma más técnica ahora. Cada canción está estructurada en tres capas:

  • Un trabajo musical o composición – Es el resultado de un concepto creativo por parte de compositores y productores – el pan de todo publicador musical.
  • Una grabación de la pieza musical, producida y grabada por artistas. La grabación es una expresión particular de la obra musical.
  • El lanzamiento – la manifestación especifica de la grabación musical.

Entonces, todo comienza cuando los compositores crean una pieza musical. Esa composición puede ser expresada de miles de formas distintas – pueden ser covers, remixes, ediciones de radio, y así sucesivamente. De hecho, cada una de estas grabaciones pueden ser lanzadas como sencillos, como parte de un álbum, como parte de una edición deluxe, o como parte de una compilación.

Al final, una sola composición puede crear cientos (si no es que miles) de metadata distintas, lo cual vuelve complicada la labor. Las compañías de música necesitan unir todas esas distintas capas. Por ejemplo, si ASCAP recibe un informe de una reproducción de radio para una canción específica, será necesario unir toda la información para encontrar a los compositores.

  1. Deficiencias en la estandarización de la música

Uno pensaría entonces que ya a estas alturas la industria desarrollaría una versión estándar de la información para poder saber cuál lanzamiento es una versión de cuál grabación, unificando así los distintos tipos de capa. Pero… La verdad es que no. No ha pasado aún.

Actualmente el principal método estándar para la identificación de música entre todos los formatos es el código ISRC – “Es un punto de referencia para cuando una grabación es utilizada en distintos servicios, en distintas zonas o bajo distintos términos legales”.

Utilizando únicamente el ISRC, no podrás averiguar cuál es el trabajo musical original detrás de esa grabación. No permite agregar las entradas a un nivel de más alto de abstracción (de forma que se contengan todas las versiones de la misma pista o composición).

Los límites de este formato hace que sea muy difícil para las compañías de música el arreglar la metadata corrupta. Para darle sentido a la información entrante, las empresas musicales dependen de la metadata descriptiva para juntar el código ISRC con otros tipos de códigos, como el UPC para los lanzamientos o el ISWC para las composiciones. Esto genera todo tipo de errores, duplicaciones y conflictos.

Sí existieron distintos intentos de crear un punto de referencia global, pero para este entonces no ha existido algo que logre resolver en su totalidad los conflictos de metadata. Actualmente las base de datos públicas más reconocidas son MusicBrainz y Discogs, y el catálogo ISRC de IFPI – pero lamentablemente todas ellas distan de ser completas.

Los defectos del sistema de identificación generan que las compañías de música deban emplear grandes esfuerzos cada vez que encuentran un error en la metadata. Tratar de conectar los puntos utilizando referencias que ya de por sí tienen inconsistencias es el día a día en el mundo de la administración musical.

  1. Errores humanos

Por último, pero no por eso menos importante, tenemos los errores humanos.  Gran parte de la metadata descriptiva y de derechos de autor es creada de forma manual. Es imposible evitar errores de escritura, nombres mal escritos, fechas no correctas… Considerando la escala de todo este proceso.

Tomemos como ejemplo la metadata que tiene los derechos de autor. Los créditos de las canciones pueden ser extremadamente complicados, existiendo decenas de distintos compositores, ingenieros, músicos de sesión y productores trabajando en el mismo lanzamiento. Y las fechas de entrega no ayudan a que sea más sencillo – generando así que los créditos sean omitidos cuando el equipo está apresurado por sacar la obra a tiempo. Usualmente las divisiones son decididas luego de haber lanzado la canción, pero luego de que ésta ya se encuentra fuera es completamente difícil editar la metadata.

Todos esos distintos factores que van desde errores humanos hasta incompatibilidad de los datos crean la estresante realidad de la metadata musical moderna. El soporte de la industria de la música podría ser el desastre más grande que todo el mundo ha visto.

4. ¿Cómo arreglamos la metadata?

Tantos errores requieren una solución. La metadata óptima ayudaría a un músico de sesión a  tener su próximo trabajo, ayudar al compositor a pagar su renta, mejorar la experiencia del usuario en los servicios de streaming – y salvar millones a la industria. Sin embargo, no hay una respuesta exacta de cómo se puede arreglar este problema. Aunque ésta no es razón para desalentarse – existen muchas compañías, iniciativas y organizaciones que trabajan para brindar un mejor sistema.

Soluciones para la gestión, administración y optimización de la metadata

Estos son los primeros tipos de compañías que están trabajando para poder brindar mejores datos musicales, al mismo tiempo que optimizan, manejan y expanden las etiquetas.

Compañías como Gracenote, Musicstory y Echo Nest son proveedores de metadata que trabajan con algunas plataformas de streaming en la industria. Tales compañías están principalmente enfocadas en la metadata descriptiva y de recomendación. Utilizan una mezcla de algoritmos de optimización y reconocimiento de audio para mejorar la búsqueda, reproducción y descubrimiento de música al mismo tiempo que garantizan corregir la data para exponerlos de mejor manera.

También existen compañías como VivaData, Exploration y TuneRegistry que trabajan para discográficas, editoriales y artistas independientes.  Su objetivo es ayudar a las compañías de música que manejan la metadata de forma interna, hacer auditorías de las base de datos existentes para encontrar metadata incompleta o corrupta y registrar los flujos de información por completo.

Sin embargo, todas esas compañías están tratando los síntomas y no causando el problema. Dicho se otra forma, es importante intentar mejorar el problema existente – pero esto no va a solucionar los problemas sistemáticos.

5. Nuevos estándares de bases de datos

Tal vez el cambio más significativo sería el garantizar que toda la data de la industria de la música sea totalmente compatible. Sin embargo, la optimización del sistema de metadata requeriría de la coordinación de todos los sectores de la industria, lo cual no es algo fácil.

La organización más destacable en este espacio es DDEX, una organización internacional encargada del desarrollo y promoción de nuevos estándares y protocolos de información para optimizar el flujo de datos digitales. DDEX ha hecho un enorme avance al ofrecer soluciones que cubren por completo el sistema de información musical, teniendo a varias compañías reconocidas como miembros. Los estándares de DDEX tienen como objetivo el facilitar el manejo de metadata en el estudio, armonizar las transferencias de metadata entre los dueños y las plataformas y mucho más.

Esencialmente, el objetivo de la organización es construir todo un entorno para la metadata musical, yendo desde su creación hasta su destino final. Ofrecer estos nuevos protocolos podría liberar a la industria de miles de errores por compatibilidad. Sin embargo, a pesar de que la iniciativa de DDEX puede ayudar a desarrollar un mejor sistema, no será suficiente para solventar todos los problemas con la metadata.

No olvides, en cualquier caso, que cuando se trata de arreglar estos problemas debes ser tú quien dé el primer paso. Una gran parte de los errores provienen de los músicos – y esta es la razón principal por la cual escribimos este artículo.

6. Cómo ayudar a arreglar la metadata musical

Lo más simple que puedes hacer aquí es asegurarte de que la metadata de la canción está completada y verificada de forma correcta antes del lanzamiento de la canción o álbum. Pero no es tan sencillo como parece al principio. Aquí hay un par de consejos que te ayudarán a hacer esto:

  1. Pon especial atención a la metadata desde el principio

Cada canción puede tener docenas (si no es que cientos) de contribuidores, y estar al tanto de todas las personas trabajando en una misma canción puede ser algo excesivo. Es por eso que es importante el mantenerse al tanto de los créditos de la canción desde el primer momento que hay otra persona involucrada en el proyecto.

Sound Credit y Auddly pueden ayudarte a hacer esto. Estas aplicaciones te ayudarán a subir los créditos y otras metadatas directamente en los archivos DAW que se encuentran en el estudio.  De esta forma podrás mantener los créditos en el mismo lugar y mantener consistencia en el registro de todas las versiones de la canción, además de mantenerlo también en todos los archivos.

  1. Finaliza los acuerdos y define los repartos antes de que la canción deje el estudio

Los derechos musicales suelen ser muy complicados, y el querer terminar los proyectos antes de la fecha de entrega pueden causar que la metadata esté incompleta. Esto significa que si existe metadata que contiene los derechos de autor y ésta se encuentra incompleta, algunos (o todos) los colaboradores se perderán de sus respectivos pagos. Para hacer que el lado contractual sea más fácil, puedes utilizar Splits, una aplicación gratuita creada para rastrear y manejar los colaboradores y divisiones en una canción.

  1. Asegúrate que la metadata esté introducida de forma correcta

Puede que los errores tipográficos parezcan insignificantes, pero realmente tienen un enorme impacto. Los textos van a ser utilizados para encontrar coincidencias en la base de datos, por lo que la metadata corrupta va a causar errores en el sistema.  Trata de asegurarte de chequear varias veces la metadata de la canción antes de enviarla – o bien, utiliza un sistema automatizado para  esto, porque una vez que la hayas enviado, esos errores van causar muchos problemas.

  1. Sigue las pautas

No se trata de sólo lo que pones, sino también de cómo lo estructuras. La diferencia entre escribir “Nombre de la Canción (Edición de Radio)” y “Nombre de la canción – Edición de radio” podría no verse a simple vista, pero velo así. La información debe viajar y multiplicarse en distintos sitios, por lo que cada error se va a replicar y magnificar entre todas las bases de datos. Incluso el error más pequeño puede hacer que las canciones terminen en la página que no es o hacer que las regalías no lleguen, lo cual es un verdadero problema para el artista.

Para asegurarte de que el contenido y el formato están estructurados correctamente puedes utilizar los lineamientos de la metadata. Sigue las directrices y pautas del distribuidor – la gran mayoría de ellos son fáciles de seguir. Si las instrucciones del distribuidor no tiene las respuestas que buscabas, puedes buscar lineamientos generales.

  1. Crea consciencia

Seguir estos pasos no será suficiente para resolver todos los problemas de metadata en la industria. El problema en sí mismo es muy complicado, y sólo podremos resolverlo si toda la industria de la música se pone de acuerdo. En ese mismo sentido, el primer paso para mejorar la situación es crear consciencia entre los músicos profesionales.

La metadata es el centro de la industria de la música, y actualmente está corrupta. Los músicos se pierden sus pagos por eso. Los compositores e ingenieros no reciben el crédito que se merecen. Los servicios de streaming han desarrollado algoritmos para asegurarse de que gran parte de los catálogos se mantengan lo más óptimos posibles, pero cuando se profundiza en ellos se comienzan a evidenciar los errores que tienen. Tenemos que comenzar a crear un mejor sistema.

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