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Cómo Funcionan las Licencias de Sincronización Musical

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Desde esa canción que suena en la mejor escena de tu película favorita hasta la pegadiza cancioncita del último anuncio que has visto, la música siempre encuentra su camino hacia todo tipo de contenido.

Esta es la esencia de la sincronización, licencia de sincronización o simplemente licenciamiento.

Introducción

La industria musical suele ser un poco ambigua en este aspecto, por lo que antes de adentrarnos en la mecánica del funcionamiento de las licencias como tal, vamos a abordar algunas definiciones.

Todo uso de música protegida por copyright, ya sea su reproducción, distribución, presentación de vivo o sincronización, tiene que ver con el licenciamiento. Siempre hay un acuerdo de licenciamiento cada vez que escuchas música de cualquier manera.

Las plataformas de streaming necesitan negociar las licencias con las discográficas y editoriales para que la música pueda estar en sus plataformas.

Las radios locales necesitan obtener licencias generales de las organizaciones de gestión colectiva (ASCAP, BMI, y SESAC en los Estados Unidos, y PPL y PRS for Music En el Reino Unido). Lo mismo va para los canales de televisión, clubes de música, restaurantes, tiendas…  Cualquier organización que utilice música en su beneficio necesita comprar una licencia.

Sin embargo, las licencias mencionadas anteriormente no están relacionadas de forma directa con ninguna pieza de música en particular, sino con la música en general. Si tienes una estación de radio francesa, una licencia general de SACEM va a permitirte transmitir cualquier música que quieras. Pero el licenciamiento de sincronización ya es otra cosa completamente distinta.

La sincronización suele hacer referencia a la sincronización de música en cualquier otro tipo de contenido (usualmente contenido visual, aunque ciertos tipos de audio requieren de estas licencias). Por ejemplo, si la canción es reproducida en la radio durante “la hora musical” en conjunto con otras canciones, la licencia general será suficiente.

Sin embargo, si un equipo de producción de una radio tiene una sección de debate y quiere utilizar la canción para su secuencia de entrada, necesitan obtener una licencia de sincronización. En ese caso, los acreedores de los derechos son compensados el doble; en primer lugar, gracias al coste de la licencia de sincronización y luego a través de las regalías por uso público.

También puede darse el caso contrario – no toda la música que se utiliza en la televisión requiere de estas licencias. Por ejemplo, si una canción ha sido reproducida durante un evento televisado o ha sido reproducida de forma espontanea durante un show de televisión en vivo, los productores sólo van a pagar por el uso público de la canción (lo cual está dentro de la licencia general).

Ese tipo de “sincronización” es llamado Uso Efímero – un concepto que nació con el surgimiento de la televisión en vivo para asegurarse de que los productores no se escapasen de “los usos inesperados de música”.

Sin embargo, si el canal de televisión decide retransmitir ese show en vivo, tiene que obtener una licencia de sincronización, pues ya la canción pasaría a estar dentro de un contenido pre-grabado.

La distinción vital entre el uso de sincronización y no-sincronización no está en el medio, sino en el tipo y la intención del uso.

Entonces, para evitar confusiones, cuando hablamos de “licenciamiento” en este artículo, estamos haciendo referencia al licenciamiento por sincronización. Dicho esto, ahora sí podemos hablar de las mecánicas del licenciamiento.

Así es cómo funciona el licenciamiento por sincronización:

El poder de la sincronización

A principios de 2019, la IFPI informó que la sincronización logró generar 400 millones de dólares en 2018, siendo esto el 2% de los ingresos totales por grabación. Sin embargo, la parte de las grabaciones son sólo una pequeña fracción de la contribución total del licenciamiento.

En primer lugar, los derechos de sincronización deben ser cedidos por los titulares de los derechos y los dueños de la composición (compositor/publicadores). Así que los ingresos directos por sincronización son divididos mitad y mitad entre los canales de editorial y grabación – esos 400 millones del lado de las discográficas son sólo una mitad del canal.

En segundo lugar, debido al efecto de doble compensación que mencionamos brevemente arriba, un licenciamiento exitoso va a brindarle a los titulares regalías por uso público. Imagina que tu canción ha sido sincronizada en un anuncio que es transmitido 100 veces al día en un canal de televisión nacional – las regalías van a ir aumentando de forma rápida. Así que la contribución total de los acuerdos de sincronización son mucho más grandes de lo que estima la IFPI.

Además, todo ese dinero no es siempre la razón principal detrás del acuerdo de sincronización. Claro, estos acuerdos pueden generar hasta un millón de dólares para artistas bien establecidos, pero en gran parte de los casos, los efectos promocionales de la sincronización terminan teniendo un impacto mucho más grande que las compensaciones monetarias. Hay miles de carreras que se impulsaron gracias a un simple acuerdo de sincronización.

Todos recordamos canciones memorables que hemos descubierto en los cines, pero si eso no fuera suficiente, aquí hay un par de estadísticas para ilustrarlo mejor:

  • 1234 de Feist subió a la décima posición en el Billboard Hot 100 después del acuerdo de sincronización con Apple para el comercial del Ipod Nano.
  • Nightcall de Kavinsky, que salió en la película Drive, ahora tiene más 187 millones de visitas en Youtube.
  • Jenny of Oldstones de Florence + The Machine, una canción original de la banda sonora de Juego de Tronos, fue buscaba con Shazam más de 200.000 veces en 24 horas desde el momento en el que el episodio se emitió, haciendo que fuera la canción más buscaba a través de esta aplicación en toda la historia.

Esencialmente, los acuerdos de sincronización pueden convertirse en semi-publicidades para los artistas – especialmente para aquellos que no son muy reconocidos. Los equipos de promoción invierten grandes recursos en las listas de Spotify para lograr ser escuchados por 100.000 personas. El mismo artista puede obtener un acuerdo de sincronización para una publicidad de alguna marca reconocida y terminar con diez millones de dólares por esto.

Su canción será reproducida cuatro veces por hora en frente de una audiencia a nivel nacional, y hará dinero en el proceso. Además, todo el mundo en esa audiencia podrá buscar la canción a través de Shazam rápidamente. Nada mal, ¿verdad?

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Estructura de la cadena de licenciamiento

Pero claro, no todas las sincronizaciones terminan dando resultados fructíferos para los artistas – Todo tiene que estar en concordancia para que funcione.

La canción debe llamar la atención de la audiencia y no quedarse como un sonido del fondo, y lo más importante, el contenido sincronizado debe complementarse entre sí. Eso es algo que a ambas partes le interesa, y cuando la sincronización es adecuada, todos están satisfecho. Vamos a ver quién es el responsable de hacer que eso ocurra.

Tal y como suele verse en el mundo de la música, el objetivo de la industria es conectar a los artistas y a los usuarios finales – y esta es una conexión que puedes comenzar a construir desde cualquier lado.

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Usuarios de la sincronización

Comencemos hablando de la demanda. La lista de potenciales usuarios de sincronización no es tan larga – generalmente hablando, la gran mayoría de los acuerdos de sincronización caen en las cuatro siguientes categorías:

  • Películas (y tráileres de películas).
  • Shows de televisión
  • Comerciales/anuncios de televisión y radio
  • Videojuegos

Podemos expandir esa lista añadiendo a creadores independientes de cine y vídeo (como los de Youtube); sitios de publicidad digital y así sucesivamente. Sin embargo, a pesar de que los creadores independientes y negocios de pequeña escala necesitan música para acompañar la parte visual, es poco frecuente que se interesen en un acuerdo de licenciamiento completo.

En vez de eso, la mayoría de los usuarios de “pequeña escala” utilizan bancos de sonido como Soundstripe. Esto usualmente recibe el nombre de “micro-licencias”; y si bien es cierto que puede ser una fuente de ingresos sostenible para algunos artistas, no vamos a profundizar mucho en ello – el acuerdo es bastante directo en estos casos.

Para los acuerdos de sincronización “clásicos” el proceso es mucho más complicado. Esencialmente, cualquier equipo de producción tiene en cuenta dos criterios importantes con respecto a la sincronización – independientemente de si es para una escena de 7 minutos en una película, para una muestra de 30 segundos en televisión o si es para tener música de fondo en un comercial.

En primer lugar la canción debe ser lo más apta posible para el contenido, significando esto que debe amplificar el efecto, humor y acción general del material final. Hablando de forma general, las características creativas detrás de ese contenido va a definir cómo la sincronización deseada debería de sonar, sin importar si es una agencia de publicidad o un director de películas. Esos detalles iniciales pueden variar de forma significativa en términos de la estructura.

En algunos casos, el encargado de la decisión podría terminar usando música de forma temporal; por ejemplo, el director de una película podría elegir una canción de Taylor Swift y luego decir: “Encuentra algo que suene así”. Sin embargo, conseguir una canción para tu película/show de televisión/videojuego o comercial te va a costar mucho dinero. Este es el segundo criterio dentro del acuerdo de sincronización – la licencia debe ser adquirida dentro del capital y margen de tiempo establecido.

Supervisores musicales

Aquí es donde entran los supervisores musicales (music advisors).

Su objetivo es hacer que esos dos criterios se cumplan. Los supervisores musicales pueden ser parte de una compañía de producción o de una agencia independiente, pero en cualquier caso, trabajan de forma cercana con el equipo creativo para transformar las ideas en objetivos más precisos.

Los supervisores suelen buscar música teniendo en mente términos como el género, humor, época, energía, tempo, instrumentos utilizados, tipos de vocales y así – razón por la cual la metadata siempre debe de tener estos términos bien definidos para poder ser buscado a la hora de querer hacer una sincronización.

Los supervisores son las conexiones entre los usuarios de sincronización y la industria de la música. Si hacen falta canciones originales, los supervisores actúan como una discográfica para el proyecto: Contratando compositores, organizando sesiones de grabación, rentando estudios y viendo el proceso de grabación.

Cuando se trata de la sincronización, los supervisores musicales son intermediarios entre la compañía de producción y los artistas (o sus representantes).

En esos casos, los supervisores musicales son responsables de brindarle al equipo de producción música que:

1) encaje con sus objetivos, 2) realce la acción/humor de la escena y 3) que se adecue al capital de la sincronización.

Usualmente los supervisores musicales terminan enredados entre las ideas y el capital, con el director pidiendo una canción de Radiohead – “es importante para la escena, tenemos que tenerla” – con un capital de sincronización de 10.000 dólares (lo cual, por supuesto, es imposible).

Esas restricciones monetarias para los supervisores musicales es lo que hace que las sincronizaciones sean una excelente oportunidad para los artistas independientes. Con Radiohead fuera de las opciones, lo siguiente a hacer es conseguir una canción que logre capturar el humor y emoción de la escena.

Aunque claro, existen grandes películas y videojuegos que hacen un fuerte énfasis en la banda sonora, haciendo que forme parte de su identidad, y debido a esto terminan con millones de dólares en el capital para sincronización tal y como ocurrió con el Escuadrón Suicida o la serie de Fifa.

De esa misma forma, existen anuncios que buscan potenciar la marca al unirse con artistas famosos. Aunque esas son excepciones – En la gran parte de los casos, el supervisor musical va a buscar a artistas no tan famosos para ahorrar dinero al mismo tiempo que logran mantener el impacto emocional.

En ese mismo sentido, la sincronización se ha convertido en uno de los pocos canales de promoción en la industria de la música que beneficia más a los artistas en desarrollo que a los famosos. Sin embargo, esa misma predisposición ha hecho que el licenciamiento por sincronización sea una zona muy competitiva.

Los supervisores de música prominentes suelen recibir cientos (si no es que miles) de recomendaciones todos los días, y para poder ser seleccionados, los artistas necesitan conexiones. En muchos casos necesitarán representantes profesionales del lado del licenciamiento.

Compañías de licenciamiento y representantes de artistas

Ahora hablemos de las compañías de licenciamiento. Debido a la duplicidad del copyright musical, el licenciamiento se convierte en un área diversa para el artista.

Tal y como ya debes de saber, cada canción original tiene dos repertorios de derechos adjuntos: Los derechos por grabación maestra (los cuales suelen pertenecerle al artista o discográfica) y los derechos de composición (los cuales le pertenecen al compositor o editorial).

Esto significa que para poder utilizar la canción, los supervisores deben solicitar dos licencias por separado:

  • La licencia de sincronización brindada por el compositor o editorial, la cual te permitirá explotar la composición original.
  • La licencia de uso maestro brindada por la discográfica o artistas, la cual te va a permitir sincronizar la grabación del sonido.

Los supervisores musicales tienen que lidiar con las compañías editoriales y grabación por separado – incluso si el artista y compositor son la misma persona. Por esa misma razón es que las grandes discográficas y editoriales disponen de un departamento para licencias, donde procesan las solicitudes para licencias y contactan a los supervisores musicales.

La duplicidad de los derechos musicales también ofrece una manera de ahorrarse algunos de los costes de sincronización al utilizar covers de las canciones en vez de las canciones originales. Dado a que los anuncios de Apple parece ser un tema recurrente en este artículo, aquí te mostramos otro anuncio que tiene un cover de “Walk of Life” realizado por Bhi Bhiman.

Los detalles exactos del acuerdo nunca son mostrados, pero hacemos la suposición de que la canción fue grabada específicamente para el anuncio. Así que la agencia detrás del anuncio sólo obtuvo la licencia de sincronización junto con la casa editorial de Dire Straits, ahorrándose así los costes del uso maestro. Por esa misma razón, los covers – independiente si son grabados específicamente para este propósito o no – son utilizados con mucha frecuencia en las sincronizaciones.

Sin embargo, las compañías de licenciamiento no se limitan a trabajar en los departamentos que atienden a las discográficas y casas editoriales. En realidad, puedes encontrarlas de muchas formas distintas – yendo desde compañías como TAXI y Audiosocket, las cuales proveen servicios a artistas independientes y pequeñas discográficas, hasta agencias de sincronización prominentes como A&G Group y Hidden Track Music, las cuales esencialmente internalizan cada parte de la cadena de licenciamiento para construir una vía directa que va desde los artistas hasta los usuarios finales.

En medio de todo esto, se encuentran todo tipo de agencias de supervisión musical, las cuales proveen servicios a compañías de producción, agencias de consultoría… Todo lo que puedas imaginarte. El mundo de la sincronización muy diverso, a pesar de que existen muy pocos roles principales.

Generalmente hablando, la experticia del representante musical depende de dos cosas: La red de supervisores musicales que tiene la compañía, y el conocimiento del catálogo que representa. Dada la cantidad de contenido producido en la actualidad, casi cualquier artista (y casi cualquier canción) tiene una oportunidad de ser sincronizada. Es cuestión de saber encontrar la canción perfecta para la el contexto perfecto.

Contratos para representación de licencias

Con respecto a los contratos, existen diversas opciones para los artistas.

Si la discográfica o casa editorial dispone de un departamento de licencias, los servicios de representación por sincronización vienen incluidos entre todos los demás servicios ofrecidos. Si la discográfica no dispone de un equipo de licenciamiento, se suele contratar a una agencia de licenciamiento independiente. En esos casos la discográfica va a dividir su parte del coste por el licenciamiento – no se le cobrará extra al artista.

Los artistas independientes (o aquellos que poseen el 100% de sus derechos maestros) suelen omitir a la discográfica y trabajan de forma directa con los representantes o agencias.

Con respecto a la compensación monetaria, los representantes de licencias suelen tomar una parte de los ingresos potenciales por sincronización. La tarifa de esos agentes varía dependiendo del alcance de un artista y de las oportunidades de sincronización, yendo usualmente entre el 20% al 65% del valor futuro de la sincronización.

El otro punto a considerar a la hora de contratar a un representante es la exclusividad. Gran parte de los representantes de sincronización van a exigir derechos exclusivos para representar la música del artista durante la duración del contrato.

Este tipo de acuerdos suelen ser un arma de doble filo. Por un lado, la exclusividad debería asegurar la posición del agente como el único representante del catálogo del artista, y motivarles a seleccionar dicho artista. Pero por otro lado, un representante exclusivo podría perder el interés en el artista, lo cual significa que la música va a quedar inutilizable por la duración del contrato.

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El artista

La sincronización no suele ser el eje central de la carrera musical para muchos artistas. Gran parte del tiempo, las oportunidades de sincronización no influencian las decisiones del artista. Sin embargo, sí existe un porcentaje de artistas muy interesados en la sincronización, componiendo canciones para que sean sincronizadas en algún momento. Vamos a echarle un vistazo a algunos de los factores que hacen que un artista tenga mayor probabilidad de ser sincronizado.

Primero que nada, la música. El mundo de la sincronización es muy diverso, dejando que haya espacio para todo tipo de música, pero aun así existen cierto tipo de canciones que reciben más ofertas que otras.

Échale un vistazo a las publicidades, por ejemplo. Claramente siempre hay lugar para experimentar un poco de vez en cuando, especialmente cuando se tratan de anuncios digitales. Sin embargo, el 95% de los anuncios suelen ser o muy energéticos, o muy calmados y sentimentales – pero lo más importante, es algo que pueda agradar al público general. Si tienes una banda de hardcore punk que está luchando en contra del capitalismo con su música pues… Tus opciones se van a ver bastante limitadas. Aunque siempre hay excepciones a la norma.

Lo mismo aplica para shows de televisión y películas. Después de todo, la canción tiene que encajar con la narrativa de la película, la cual suele seguir una estructura particular independientemente de su profundidad. Pero incluso aquí, las películas suelen tener temas comunes y la música es utilizada para hacer que la parte emotiva de las escenas encaje en la estructura deseada.

Es por eso que una composición abierta a la interpretación podría generar más demanda. Estudiar lo básico de la narrativa podría ser lo mejor para aquellos artistas que quieren enfocarse en la sincronización de películas. El interés del artista en la composición puede influenciar en gran medida la probabilidad  de que haya la sincronización – hay canciones que simplemente no encajan en otros contextos.

Esos son los cuatro roles principales del licenciamiento de sincronización. Pero recuerda que no todos los contratos y acuerdos siguen esa misma estructura.

El objetivo de la cadena de licenciamiento es encontrar una conexión perfecta entre la canción y el contenido. Un director de películas puede contactar a una banda indie que le parezca perfecta para una escena. De la misma forma, los artistas podrían contactar a los supervisores musicales sin hablar antes con un representante – muchos de los artistas que se enfocan en la sincronización terminan representándose a sí mismos.

La industria de la música no tiene una estructura rígida, y un acuerdo de sincronización puede dejar de lado la típica cadena de licenciamiento.

Sin embargo, no importa qué camino se tome, la oferta de sincronización siempre encuentra su producto. Lo que le sigue a esto es la negociación de la licencia.

La negociación de la licencia

Una vez que se presenta la oferta de sincronización, existen dos factores principales que el artista necesita considerar: Las ganancias totales (incluyendo una parte de la suma de la licencia al igual que una parte de las regalías por presentaciones públicas) y la potencial promoción de la sincronización.

El primero es bastante directo: dependiendo del alcance del artista y la extensión del uso de la canción (un tema que vamos a profundizar más adelante) podría ser distinta la compensación monetaria que recibirían los artistas y compositores.

Al final, queda en manos de ellos y sus equipos el ponerle precio a la licencia – lo cual también significa que el coste va a depender mayormente del efecto promocional de la sincronización. De cierta forma, esas dos partes de la negociación de la licencia se encuentran en una relación negativa: Mientras más poder promocional tenga la sincronización, menor va a ser el costo de la licencia – y viceversa.

Entonces, cuando un artista en desarrollo tiene la oportunidad de ser incluido en la banda sonora de una película exitosa, es posible que el costo de la licencia sea mucho menor. Por otro lado, si es un artista famoso el que va a brindar su música para la publicidad de una marca, el precio va a aumentar de forma exponencial –especialmente si la marca o producto no se alinea con el estilo o ideales del artista.

Al final, todo el proceso de negociación puede ser resumido en esta frase: “Mientras más desee un artista hacer una sincronización, menor será el coste de su licencia”. Suena sencillo ¿cierto?

Sin embargo, queda otro aspecto a considerar: El alcance del uso. En términos legales, es una combinación de tres componentes:

  • La duración de la licencia, o la extensión del contrato.
  • El territorio o mercado de la licencia, lo cual determina donde podrá aplicarse la licencia.
  • Naturaleza de uso, lo cual hace referencia al modo en el que se sincronizará la música.

El alcance del uso es un reflejo de lo grande que es la necesidad de la licencia. Mientras más grande es, mayor será la capacidad de negociación del artista. La extensión de la licencia y el territorio se entienden bastante bien, pero hablemos con más detalle acerca de la “naturaleza del uso”.

La naturaleza del uso define los límites de la potencial sincronización en términos generales como “trasfondo”, “característica”, “tema”, “bajo créditos”, etc. De cierta forma, la naturaleza del uso determina la importancia de la música para el contenido final.

Tomemos el uso por “característica” por ejemplo – lo cual significa que la canción va a tener un rol importante a la hora de determinar las emociones y el humor de una escena. Obviamente, ese tipo de sincronización va a ser más valioso para la compañía de producción que la música de fondo o la música para los créditos. Nuevamente vemos que la capacidad de negociación del artista sube – y a su vez, sube el coste de la licencia.

Esta es la esencia de cómo funciona la industria del licenciamiento. Sin embargo, antes de concluir este  artículo, vamos a hablar un poco más acerca de las tendencias y fenómenos en este espacio, los cuales podrían moldear el futuro de la sincronización.

Oportunidades para la sincronización en videojuegos

Existe un área que no habíamos mencionado antes en el artículo – la música de los videojuegos. Nada más en Estados Unidos las ventas de videojuegos generaron 35.800 millones de dólares en 2018. Eso es 1.8 veces el tamaño de toda la industria de la música en el país, incluyendo la música en vivo, grabada y editorial.

Y al mismo tiempo sólo vemos una pequeña fracción – la industria global de videojuegos podría superar los 150.000 millones de dólares en 2019. Podríamos compararlo con la industria de películas, la cual posee 136.000 millones de dólares. La música es una parte integral del 95% de los videojuegos – y los desarrolladores han pensado en la sincronización.

Ahora mira esto:

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De cierta forma, este es el “Line-up” de un hipotético festival de hip-hop, el cual sería el más grande en el mundo – el festival donde XXXTENTATION está en letras pequeñas. Pero en realidad es la banda sonora del futuro juego de baloncesto de la NBA, y a juzgar por las ventas del juego anterior, posiblemente sea escuchado por 10 millones de personas. Pero hay más: Luego de mostrar el line-up de la banda sonora, 2K Sports anunció un concurso en conjunto con UnitedMasters, invitando a los artistas a inscribir su música para tener la oportunidad de quedar en el producto final.

Esto es lo que llamamos una gran oportunidad. Si eres un prominente artista del hip-hop, vas a querer estar en esa banda sonora, y si eres un artista emergente déjame decirte que esta participación puede cambiar tu vida. Dejando de lado el hecho de que estarías participando con artistas famosos en un mismo proyecto, el efecto promocional que alcanzarías sería enorme.

¿Por qué las sincronizaciones publicitarias funcionan tan bien para las promociones musicales?

Por la repetición.

La audiencia va a escuchar la canción unas cinco veces al día, y eso es algo muy potente. En ese mismo sentido, las bandas sonoras de los videojuegos son aún mejor. El jugador promedio pasa cerca de 10 horas con la música del artista sonando de fondo – y en muchos casos, será la versión completa. De cierta forma, las listas de reproducción basadas en videojuegos suelen tener más audiencia que New Music Friday.

Así es como lo explica Steve Schnur, el Presidente del área de Música en AE Games (el estudio encargado de la serie Fifa):

“Sabíamos que los videojuegos podían convertirse en lo que MTV y la radio comercial eran en los años 80 y 90. Cualquier canción en Fifa 19 – sin importar si es una canción nueva de un artista famoso o un debut de un artista no conocido – será escuchada en todo el mundo 1.000 millones de veces. Claramente, no ha existido ningún otro medio en la historia de la música grabada que pudiera generar una exposición tan masiva como esta”.

Uno podría pensar que eso es algo relativamente nuevo, pero los videojuegos han impactado en gran medida los gustos musicales desde hace décadas. Sí, ahora parece que los videojuegos tienen un peso importante en el mundo de la música con todas esas colaboraciones en Fortnite, pero el fenómeno ha existido desde comienzos de la década del 2000.

En 2001, GTA III fue el primer juego en la serie en introducir una radio la cual le permitía a los jugadores elegir entre nueve estaciones de radio previamente curadas, yendo desde música clásica hasta trance y pop. Doce años después, el equipo de licenciamiento de Rockstar planeaba tener 900 canciones para GTA V – pero se tuvieron que conformar “con tan solo” 240.

Actualmente, GTA V dispone de 17 estaciones de radio las cuales dos de ellas son curadas por Frank Ocean y Flying Lotus – y con 90 millones de copias de GTA V vendidas, esas estaciones pueden mantenerse al margen con los mejores locutores de radio de la vida real.

La lista de ejemplos podría extenderse más aún.  Tony Hawk’s Pro Skater 2, lanzado en 2000, jugó un rol central desarrollando el sonido del skate-punk de Los Ángeles.

La serie Guitar Hero mostró miles de artistas a más de 25 millones de jugadores en todo el mundo – los cuales disfrutaban de forma activa la música. Los simuladores de carreras, yendo desde Need for Speed hasta Grand Turismo, han generado millones y millones de horas de reproducción.

El punto aquí es que los videojuegos son una enorme industria y un enorme canal para descubrir contenido, algo que la industria de la música no puede seguir ignorando.

El mundo de la música ahora está atento a la próxima colaboración de Fortnite, aunque ese no es el único espacio donde existe una oportunidad; hay muchos otros más esperando. Independientemente de si es un proyecto hecho por amor al arte o un proyecto que será famoso, la música siempre es un elemento crucial para todo tipo de juego – y finalmente estamos llegando al punto donde los músicos profesionales están sacando provecho de eso.

La Inteligencia Artificial en la sincronización musical

La segunda tendencia de la cual vamos a hablar es del surgimiento de la Inteligencia Artificial en la música, y cómo esto va a impactar a la industria del licenciamiento.

Las implicaciones que tendrían la música creada por inteligencia artificial es algo que ya se ha estado discutiendo en el blog de Soundchart. Así que si quieres saber más al respecto, puedes revisar su entrevista con Stephen Phillips, el jefe del laboratorio de inteligencia artificial Mawson, y responsable de proyectos como Popgun, Replica y SUPPERRES.

Cuando se trata de la sincronización, no se puede ignorar el potencial de la música creada con inteligencia artificial. En el futuro cercano, los algoritmos podrán crear música desde 0 sin ayuda humana.

De hecho, aquí hay una muestra de lo que Popgun puede hacer:

Nos estamos adentrando en una época donde la audiencia no podrá diferenciar si fue un humano o un algoritmo el que compuso la música de un comercial. Es cuestión de tiempo antes de que exista una plataforma que ofrezca música generada con Inteligencia Artificial, cobrando 10 euros por canción – y si la audiencia no puede encontrar la diferencia, ¿por qué deberían pagar más las agencias de publicidad?

Además de eso, los algoritmos podrían procesar las palabras claves del género y humor – así que en vez de andar buscando una canción que encaje con el contexto, podrías traducir tu idea en palabras claves y obtener así una pieza original compuesta, producida y grabada en cuestión de minutos.  Estas formas de ahorrar recursos y tiempo serán algo que no podrás rechazar con facilidad.

La inteligencia artificial no va a destruir la industria de la música – al contrario, va a crear a una generación de artistas al brindar nuevas herramientas a personas con ideas de todo el mundo.

No todo en la industria de la música se trata de cómo suena, sino también de su significado y las emociones que evoca.  Sin embargo, cuando se trata de música disociada de la identidad del artista, podemos tener por seguro que la inteligencia artificial ganará. Y puede que sea más pronto de lo que imaginamos.

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