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La Carrera de la Industria Musical por los Altavoces Inteligentes

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Los altavoces inteligentes, esos dispositivos activados por voz que te permiten saber acerca del clima, escuchar podcasts u pedir comida, se están volviendo cada vez más comunes en nuestros hogares. En un espacio menor a cinco años, marcas como Amazon Echo, Google Home y Sonos One se han vuelto productos del hogar reconocidos, mientras que Alexa y Siri ya forman parte de la cotidianidad de las familias.

Desde su lanzamiento, los dispositivos activados por voz han ofrecido una nueva forma de interactuar con la música, de maneras que satisfacen hasta a la persona más difícil, sin importar su humor o gusto. Cuando se trata de descubrir y escuchar música, los altavoces inteligentes están mejorando a un paso acelerado. Está volviéndose cada vez más fácil el poder encontrar las canciones que queremos oír en los altavoces inteligentes, y conlleva menos riesgo pedir una lista de reproducción o sugerencias. Más y más peticiones como “Reproduce música alegre” o “Reproduce lo último de Ed Sheeran” están dándonos lo que estábamos buscando.

Utilizar la voz para explorar y acceder a la música parece una idea relativamente nueva, pero ha traído consigo grandes desafíos tecnológicos que las compañías de streaming, discográficas y proyectos de aprendizaje automatizado que se deben de afrontar.

El uso apropiado de esta nueva interface y data subyacente puede marcar la diferencia entre hundirse o destacar por completo dentro del medio de los altavoces. Ha llegado el momento de crear un nuevo territorio para el futuro del consumo de música.

Se predice que para este año el mercado de los altavoces inteligentes alcance un valor de 7.000 millones de dólares según Deloitte Global, convirtiéndola en la categoría de dispositivos inteligentes con el crecimiento más rápido del mundo.

En 2017, tan sólo 7% de los americanos poseían altavoces inteligentes, una cifra que Nielsen dice que ha subido a 24%. Para el 2022, Juniper Research espera que el 55% de los hogares estadounidenses posean un altavoz inteligente, lo cual se traduce en 175 millones de dispositivos en 70 millones de hogares.

Con respecto a las posibilidades y opciones que ofrecen los altavoces, que abarcan cosas como controlar tu termostato, pedir un taxi, o pedir una pizza, la investigación de Deloitte muestra que la reproducción de música es la aplicación más utilizada en gran parte de los mercados, seguido de predicciones del clima. Existen rumores de que Amazon podría capitalizar este comportamiento lanzando un servicio de streaming de música gratuito con anuncios para los Estados Unidos, el cual aparecería a través de sus dispositivos Echo.

A medida que estos dispositivos se han vuelto populares, llegando a convertirse en un éxito comercial en tan pocos años, ha ido surgiendo un desafío importante para la industria de la música. Y es uno que está en torno a los algoritmos. Para las discográficas y artistas, el éxito en los altavoces inteligentes dependerá de qué tan bien puedan optimizar el metadata de sus canciones.

Peticiones Felices

Antes de los días de Alexa, Siri y otros software activados por voz, las discográficas y los servicios de streaming estaban trabajando un algoritmo muchísimo más simple. Podíamos encontrar los nombres de los artistas, los títulos de las canciones, los géneros e incluso los pulsos por minuto y fechas de lanzamiento entre la información básica de aquella metadata. “Estas etiquetas han sido aplicadas a lo largo del tiempo para facilitar las búsquedas” dice Lydia Gregory, cofundadora de la compañía de aprendizaje automatizado FeedFoward. “Típicamente se hace una taxonomía, jerarquía o estructura”.

Ahora, en este mundo donde todo es activado por voz, los descriptores necesitan cambiar la forma en la que la música se pide y las plataformas en las que son distribuidas. Mientras más específico sea el etiquetado, es más probable que la canción circule en las plataformas apropiadas y llegue a los oyentes correctos. “Existen cerca de 30 mil canciones que se suben al internet de forma diaria” dice Hazel Savage, confundador del proyecto de inteligencia artificial Musiio. “Es humanamente imposible poder escuchar todo”. La metadata nos salva de tener que escuchar horas de música antes de encontrar algo que nos guste realmente.

Para las discográficas el estructurar un buen código es esencial, pues el tener una metadata optimizada puede hacer la diferencia a la hora de volver relevante o no a un artista en torno a los motores de búsqueda y listas de reproducción.

Dos puntos importantes en los que hay que fijarse son las listas de reproducción pre-construidas y los géneros en servicios de streaming como Spotify. “Feliz” es un género reconocido por Spotify, teniendo a muchas listas de reproducción bajo su sombra. Cuando un usuario dice “Reproduce música feliz en Spotify”, el dispositivo seguramente buscará la lista de reproducción más popular dentro del género “feliz”. Si una discográfica logra optimizar sus etiquetas para alinearse con canciones que se encuentran en la lista de reproducción – o mejor aún, quedar en la lista de reproducción – existe una gran probabilidad de que su canción sea elegida en el futuro por el algoritmo a la hora de buscar “Canciones felices”.

Pero incluso así, esto podría no ser suficiente para impulsar a las canciones. Los oyentes que utilizan altavoces inteligentes también han comenzado a buscar canciones al tararear una parte de la letra, según Paul Firth, director de Amazon Music UK.

A medida que Amazon construye la capacidad de Alexa para interpretar estas búsquedas, las discográficas necesitan considerar las letras como otra parte de la metadata. Si no lo hacen, perderían la oportunidad de que los artistas sean encontrados con mayor facilidad pues existen usuarios que buscarían diciendo: “Reproduce la canción que dice “Tell me what you want, what you really, really want”.

Doblegados al algoritmo

Encontrar formas de adelantarse a los demás es el nombre del juego para aquellos que tienen recursos para invertir en nuevas ideas.

Sin ayuda alguna de las grandes tecnológicas en torno a cómo hacerlo, las discográficas dicen que están perdidas.

“Están todos contratando gente para entender a los altavoces inteligentes y la voz, y los problemas en torno a ellos. Sony Music contrató a un equipo para estudiar los algoritmos en torno a Alexa” dice Stuart Dredge, autor de un informe de altavoces inteligentes para Music Ally. “Todos están tratando de descubrirlo”.

Algunas discográficas y servicios de streaming han elegido dejarle el proceso a compañías de aprendizaje automático independientes. Utilizando algoritmos muy sofisticados, compañías como Mussio y FeedFoward pueden comprender mejor cómo hacer una mejor metadata. Sus sistemas predecirán de forma automática qué etiquetas serán importantes, dándole a las discográficas la oportunidad de aplicar las más relevantes a su material.

Pero ahora hay que tomar en cuenta esta data y combinarla con la voz, donde las búsquedas pueden ser más vagas y conversacionales que cuando se trata de hacer una búsqueda por escrito, y aquí es cuando la cosa se empieza a poner difícil. Frases tan simple como “Alexa, reproduce música” – una petición común según Amazon Music UK – deja a los algoritmos con una total libertad interpretativa. Las canciones o artistas con nombres difíciles de pronunciar tienen el riesgo de no ser encontrados, por lo que las discográficas deben pensar cómo distinguir bien, y qué tan pronunciables y memorables son los nombres de sus artistas y canciones.

De los tres productores de altavoces inteligentes más grandes, Google parece ser el líder en todo lo que respecta la voz y el discurso, dice Gregory de FeedFoward. Trata de ser el más inteligente de todos. Mejorar el poder de la metadata significa mejorar el contenido curado para las compañías de altavoces inteligentes, y, ultimadamente, esto significa una mejor experiencia para el cliente.

Para las discográficas y ejecutivos de A&R, esto significaría poder encontrar nuevos talentos antes que los demás competidores. Si bien aún no es una realidad, se piensa de la siguiente manera: Las discográficas que entienden cómo navegar entre las peticiones más populares de los altavoces inteligentes pueden comenzar a medir el éxito de una combinación específica. Si la música “relájate” con “guitarras acústicas” y letras acerca de la “playa” parece estar desempeñándose bien, entonces en teoría sería bueno buscar a artistas que sean acorde a esas etiquetas.

Dos tribus

Los algoritmos avanzados ciertamente son una fuente de poder, pero fallan a la hora de solventar la tensión creciente entre las compañías de altavoces inteligentes y discográficas. En un mundo donde las grandes tecnológicas tienen las claves para el descubrimiento de la música, ¿cómo puede hacer la industria de la música? ¿Debería ser el artista o Alexa el que decida cuáles categorías creativas deberían ser ubicadas para cada quién?

“Ambos lados discutirían si es algo que pueden hacer bien. En un mundo ideal, se juntarían para crear una metadata brillante en torno a sus canciones” dice Dredge.

¿Debería ser el artista o Alexa el que decida cuáles categorías creativas deberían ser ubicadas para cada quién?

Los críticos de los altavoces inteligentes se han enfocado también en los oyentes. Si bien es cierto que se emocionan por el prospecto de una nueva audiencia de streaming, también dicen que podría existir una mayor brecha entre los artistas grandes y pequeños. Una lista de los álbumes más pedidos en Alexa muestra que la gente tiende a solicitar contenido que ya conocen, y no nuevos artistas. La naturaleza del usuario de Alexa, según Firth, tiende a ir un poco más a lo popular en cuanto a su gusto musical. En vez de intentar descubrir nuevo material, se encuentran más interesados en buscar música que ya de por si es popular.

Si las búsquedas que hace la gente se enfoca nada más en los artistas populares, los artistas independientes quedarán olvidados. Esto ha causado preocupación en las discográficas más pequeñas, pues no disponen de los recursos para invertir en búsqueda de metadata. Todo el tiempo deben estar enfocados en los lanzamientos de sus artistas.

Sin tener mucha comunicación con las discográficas, quedará ver cómo la filosofía de Amazon y otras compañías tecnológicas guían el desarrollo de esta relación. Por su parte Firth cree que el rol de Alexa en la industria de la música no debería ser el tener mucho control o influencia; sino mantener la integridad de la música donde Amazon y las discográficas encuentren un terreno común.

“Deberíamos dejar que la buena música encuentre a sus fans, y deberíamos dejar a los fans encontrar la música que les gusta. Y ese es nuestro rol. Deberíamos estar haciendo eso lo más sencillo posible” dice.

Independientemente, los artistas y discográficas preocupados con el futuro deben ponerse al día con las nuevas interfaces como los altavoces inteligentes si quieren seguir estando en la delantera. La mejor manera de hacer esto es pensar en las canciones sin descuidar la metadata.

Si la metadata se vuelve una parte del proceso de composición – como por ejemplo, un artista creando canciones “felices” con “guitarras acústicas” acerca de la “playa” como respuesta a la tendencia de la metadata” – es posible que pueda ver un impulso. Pero aquí es cuando Firth pone un límite.

“No pienso que la tecnología debería interferir en el proceso creativo. No importa qué tan inteligente sea nuestra tecnología de voz, o qué tan bellas sean nuestras aplicaciones, o qué tan genial sea nuestro marketing. Necesitamos la música”.


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