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Spotify e Industria Musical: Relaciones e Implicaciones

caso de estudio spotify

Spotify es un servicio de streaming de música comercial que ofrece contenido proveniente de un rango de sellos discográficos grandes e independientes. Los usuarios de Spotify pueden suscribirse a un modelo “Freemium” respaldado por anuncios publicitarios o también pueden pagar una suscripción Premium para tener acceso a opciones adicionales sin anuncios publicitarios. Desde su creación en 2008, los usuarios de este servicio aumentaron a 20 millones, 5 millones de los cuales pagan un monto mensual de $4.99 ó $9.99.


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Artistas destacados, tales como Taylor Swift y The Black Keys, han hablado públicamente acerca de Spotify, algunos incluso han ocultado completamente su música de este servicio, explicando que el modelo de pago es injusto y que el servicio está destruyendo las ventas de álbumes. Otros artistas lo alaban por su habilidad de ofrecer una alternativa legal que lucha en contra de la piratería, donde los artistas pueden capturar información valiosa acerca de sus oyentes y también son compensados en base a cada reproducción realizada.

Nos guste o no, Spotify otros servicios de streaming musical parecidos representan una ventana en el futuro de la industria de la música. Este estudio investiga las percepciones de servicios de streaming como Spotify desde la perspectiva de todas las partes involucradas: profesionales de la industria musical, artistas y consumidores, con la finalidad de identificar las necesidades percibidas y también desarrollos positivos. El capítulo conclusivo ofrecerá sugerencias para el rol futuro de los servicios de streaming en la industria de la música, basadas en los resultados de las encuestas y entrevistas realizadas.

Resumen Ejecutivo

Los servicios de streaming musical les permite a los usuarios tener acceso legal y gratis a millones de canciones desde cualquier dispositivo conectado a internet. Este servicio no es visto como una ventana hacia el futuro de la música.

Spotify es el servicio de streaming musical más grande del mundo, con casi 24 millones de usuarios activos a nivel mundial y aproximadamente 6 millones de usuarios que pagan entre $5 y $10 mensuales para utilizar el servicio. La empresa ha alcanzado el crecimiento a una tasa asombrosa de casi 8.000 suscripciones por día y actualmente tiene un valor de $3.000 millones de dólares. El streaming de música había alcanzado un 700% el año pasado y aún así la gente está escuchando más música que antes. Sin embargo, también hay mucha controversia involucrada con este servicio en la industria musical.

A lo largo de este informe, se discutirán las percepciones de Spotify, el servicio de streaming, desde la perspectiva del artista, del sello discográfico, del distribuidor y del consumidor, y cómo estas percepciones están afectando los hábitos de consumo musical, los aspectos económicos y el futuro de la industria. Se concluirá con recomendaciones acerca de cómo mejorar el servicio y cómo trabajar con la finalidad de ajustarse a las necesidades de todas las partes involucradas.

¿Qué es Spotify?

Spotify fue lanzado por primera vez en octubre de 2008 en Europa. El fundador Daniel Ek vio una oportunidad de utilizar la tecnología para crear un producto que fuese mejor que la piratería. Una vez que Spotify aseguró su lugar como el segundo más grande generador de ingresos digitales en Europa, entró en el mercado estadounidense en 2011.

Spotify funciona como el servicio popular de descargas, iTunes. La música puede ser buscada por nombre de la canción, artista o álbum utilizando una herramienta de búsqueda. Los usuarios tienen la opción de registrarse para obtener una cuenta gratuita, respaldada por publicidad visual y tipo radio, o también pueden registrarse a una suscripción paga, la cual está libre de anuncios publicitarios y ofrece un rango de opciones adicionales, tales como más calidad de sonido o acceso a la música offline. En los Estados Unidos, existen 3 tipos de cuentas de Spotify: Spotify Free, Spotify Unlimited, y Spotify Premium. Al ofrecer una opción “freemium”, Spotify espera alentar a los usuarios a convertirse en usuarios que pagan por su suscripción. Las suscripciones pagadas de $4.99 mensuales permiten un acceso ilimitado a su catálogo en un ordenador de escritorio; una suscripción Premium de $9.99 mensuales ofrece reproducciones de música ilimitadas y le permite a los usuarios acceder a Spotify en dispositivos móviles y también acceso a las listas de reproducción offline. Según una fuente, la tasa de conversión de suscripciones gratis a de pago es aproximadamente 25%.

Spotify distribuye un 70% en royaltíes basados en una distribución prorrateada en concordancia con la popularidad de una pieza musical. Esto es pagado a quien sea que le pertenezcan los derechos musicales. En algunos casos, al artista le pertenecen las grabaciones máster. En la mayoría de los casos, un sello discográfico o un distribuidor son quienes poseen estos derechos. La cantidad que Spotify paga es una tasa pre-negociada basada en cada reproducción realizada o en un porcentaje de regalías por transmisión. A pesar de que cada artista recibe diferentes regalías dependiendo de los acuerdos realizados con su discográfica y con su distribuidor, en promedio, esto suma un total de $0.004 o simplemente una cantidad por debajo de la mitad de un céntimo por cada reproducción.

Las discográficas más grandes tienen ventaja por encima de los servicios de streaming como Spotify, debido a que sin los catálogos enormes, estas empresas no existirían. En Enero, el editor musical Sony/ATV utilizó esta ventaja para negociar un incremento del 25% de royalties de Pandora. Es cuestión de tiempo que veamos que este mismo tipo de acuerdos se desarrollen con Spotify. Con la finalidad de adquirir derechos para acceder a los catálogos de música, en algunos casos, Spotify tuvo que pagar una cantidad bastante alta de cuotas. Muchas de los sellos discográficos más grandes mantuvieron la equidad en Spotify en vez de obtener dinero en efectivo. Se cree que éstos recibieron un 18% de las acciones.

Actualmente, Spotify posee aproximadamente 300 empleados, está disponible en 21 países y tiene un catálogo de 20.000.000 canciones disponibles. Nuevas aplicaciones están siendo añadidas diariamente para promover el descubrimiento de música nueva, como Pitchfork, que muestra los lanzamientos más recientes y atractivos para artistas indie, o TuneWiki, el cual ofrece las letras de canciones para que puedas cantar tus canciones favoritas.

Historia de la Digitalización Musical

Antes de discutir en profundidad los servicios de streaming, es importante discutir brevemente la historia reciente de la industria musical digital en los Estados Unidos.

La digitalización de la música comenzó en 1983 con la introducción del disco compacto. A pesar de que este formato era mucho más pequeño que su antecesor, su verdadero atractivo era que almacenaba música de forma digital, en vez de utilizar un formato analógico. Los años que le siguieron a esta introducción disfrutaron una cantidad alta de ventas mientras que los consumidores reemplazaban los casetes viejos y los vinilos por CDs.

A comienzos de los años ’90, el MP3 fue introducido. Los archivos en formato MP3 son casi 11 veces más pequeños que su antecesor, permitiendo que los archivos pudiesen ser enviados online y a través del correo electrónico. Esto le otorgó a la música la oportunidad de ser portátil.

En 1999, fue introducido el primer servicio a gran escala de Peer to Peer (P2P). Napster, fundado por Shawn Fanning (de 18 años de edad), era una plataforma que le permitía a la gente compartir archivos musicales en formato MP3. Este servicio también le ofrecía a la gente acceso a cualquier tipo de música que quisieran, cuando quisieran y de forma gratuita. Tan solo 9 meses después de su lanzamiento, la comunidad de Napster se incrementó a una cantidad mayor de 20 millones de usuarios, creciendo cada día más. En la cima de su fama, Napster tuvo aproximadamente 57 millones de usuarios. Este servicio fue clausurado por infracciones a los derechos de autor, pero sus efectos todavía se siguen sintiendo. Desde que Napster nació, las ventas de música en los Estados Unidos han disminuido un 47%, desde $14.600 millones hasta $7.700 millones.

Unos pocos meses después, en octubre de 2001, Apple lanzó el primer reproductor MP3 de primera generación: el iPod. De forma opuesta al voluminoso reproductor de CDs, el iPod le permitía a los usuarios llevar consigo sus canciones en MP3 con estilo, de una forma conveniente y relativamente económica. Después de ofrecer descargas por 2 años, Apple había vendido aproximadamente 500 millones de canciones a través de la tienda musical de iTunes. En 2012, esta tienda significó un 60% de las ventas de música digital a nivel mundial para la industria.

En 2002, Rhapsody, un servicio de música en línea, fue el primero en lanzar un servicio de streaming de música de pago. Al pagar una tarifa plana mensual, los suscriptores tenían acceso ilimitado a la librería digital de música.

En 2005, la popular estación de radio de Internet, Pandora, fue lanzada con la intención de crear una experiencia para escuchar la radio de forma completamente personalizable. Pandora funciona como cualquier otra estación de radio tradicional, excepto que el consumidor selecciona una canción o artista que él o ella desee escuchar y luego una estación de radio es generada basada en la selección. Pandora es el resultado de Music Genome Project, el cual es único. Para Music Genome Project, un analista musical entrenado escucha cada canción, ya sea vieja o nueva, y la clasifica según 450 características musicales distintas. Tu estación transmitirá el tipo de música que tenga elementos similares a tu selección inicial.

Entre 2007 y 2010, un número de servicios de suscripción musical a petición apareció: Spotify, MOG, Deezer y Rdio, solo por nombrar algunos. Estos servicios les permiten a los usuarios acceso legal y gratis a millones de canciones desde cualquier ordenador conectado a internet.

Tradicionalmente, las opciones de música digital forzaban a los usuarios a almacenar su música en su propio disco duro. Tras algunas miles de descargas, la falta de espacio suficiente de almacenamiento puede hacer que el ordenador sea muy lento. Y aún peor, si el disco duro se daña, la música desaparece. En los últimos años ha aparecido una nueva tecnología, llamada almacenamiento de música en la nube. Los archivos son subidos en un sitio terciario. Esto permite que los archivos sean accedidos desde una gran variedad de plataformas desde tu cuenta de la nube en cualquier parte del mundo.

A medida que la tecnología continúa avanzando y mientras nuevos servicios han emergido, los consumidores han seguido esperando obtener acceso fácil y una mejor calidad por un precio bajo o nulo. La piratería aún no está altamente regulada en los Estados Unidos, y es muy fácil para los usuarios tener acceso a música online de forma gratuita, aún cuando la mayoría de los servicios para compartir música han sido clausurados.

Modelo Tradicional de Fuente de Ingresos

En los años 80 y 90, antes de la existencia de internet, la industria musical estaba en una posición exagerada. Los músicos podían ganarse la vida solamente con vender grabaciones y haciendo giras. Una gran parte de esto es atribuido a la introducción del CD. En ese momento, solamente había una forma de escuchar música: comprarla. El CD utilizaba tecnología digital, haciendo que la música fuese más accesible y asequible. También ofrecía la oportunidad de reeditar todos los ítems de los catálogos mientras que las audiencias estaban reemplazando los LP y las colecciones de casetes por CDs.

Unos años después de que internet se convirtiese tan popular, Napster apareció y significó un gran impacto para la industria. La disponibilidad de un producto gratis y el valor de erosión de la música grabada teniendo a la mayoría de los consumidores comprando muchos menos productos y una expectativa de servicios gratuitos, lo cual significa que la gente espera que las cosas estén disponibles de forma barata o gratis. Desde entonces, los ingresos para músicos han cambiado y han disminuido drásticamente.

Future of Music Coalition ha definido 8 maneras básicas a través de las cuales los músicos tradicionalmente generan ingresos. Esto incluye dinero proveniente de la composición de canciones, salarios de empleados de una sinfonía, banda o ensamble, giras y tarifas de presentaciones en vivo, dinero proveniente de grabaciones sonoras, ganancias por sesión, venta de merchandising, enseñanza y “otros”, los cuales incluyen otras fuentes de ingresos. Discutiremos a continuación cómo el dinero ha sido producido históricamente desde grabaciones sonoras y giras.

Con respecto a las grabaciones sonoras, los artistas reciben un porcentaje por el precio completo de venta. Según información publicada en prensa, las superstrellas pueden recibir el 20%, pero la mayoría recibe de 12% a 14%. Partiendo de un CD que cueste $10, el músico o la banda podría recibir desde $1.20 a $1.40. Divido equitativamente entre 4 miembros de banda, las cantidades anteriores se reducen a 30 céntimos por persona. En base a una descargada de céntimos, “un artista típico puede ganar entre 7 a 10 céntimos después de las deducciones del vendedor, la discográfica y el compositor”. En 2009, solo un 2.1% de los álbumes lanzados vendieron 5000 copias. Típicamente, una discográfica no puede recuperar las inversiones hasta que un álbum se convierta en “oro”, lo cual significa que haya vendido 500.000 copias. En el caso del 97.9% de los artistas, no recibirán ni un céntimo proveniente de las ventas de álbumes, debido a que los royalties de los artistas están dirigidos a recuperar la inversión inicial del sello discográfico.

Los artistas también pueden realizar giras de su álbum. Pero aún así, con suerte pueden ganar un 60% de las ganancias provenientes del concierto. Si no toca en directo 5 o 6 noches a la semana con una audiencia de más de 500 personas por cada concierto, es casi imposible ganarse la vida con esto. Muchos artistas luchan por alcanzar un equilibrio económico durante la gira.

Los problemas relacionados con ganarse la vida siendo artista se derivan de fuentes que van mucho más allá del streaming. Los modelos tradicionales de ingresos ofrecen retornos de inversión bastante bajos, y en una economía digital deprimida, la gentes está realizando menos compras.

Ventajas y Desventajas Percibidas de los Servicios Musicales de Suscripción

Tal y como se ha mencionado en la introducción de este informe, el caso está focalizado en las percepciones, o en la forma específica en la cual una persona ve y comprende la información. A pesar de que estas percepciones están erradas, pueden ofrecer un vistazo más cercano sobre por qué existen ciertas actitudes y comportamientos. Sobre Spotify, se han recolectado percepciones sobre algunas de las partes afectadas.

Artistas

Un número de artistas influyentes, por ejemplo, Grizzly Bear, The Black Keys o Galaxie 500, han expresado cierto descontento con Spotify debido a la baja tasa de royalties y percibieron un descenso en las ventas de álbumes. Para obtener una mejor idea acerca de la existencia de otras percepciones, se ha conversado con tres bandas: Braid, Company of Thieves y White Rabbits, cada una ha alcanzado un nivel diferente de éxito en términos de número de fans.

Bob Nanna, vocalista principal y guitarrista de la banda de emo/post-hardcore llamada Braid, explicó a medios especializados que, de forma contraria al streaming, preferiría que la gente comprase una canción, puesto que la banda recibe un pago casi inexistente por cada reproducción. Desde que su discográfica, Polyvinyl Record Co, añadió un catálogo de más de 100 canciones a Spotify, Nanna señaló que han recibido “menos de $5.00”. Él no está seguro sobre si este servicio que posee esa estructura actual de royalties puede ser sustentable para bandas pequeñas como Braid, que posee tan solo 13.500 fans en Facebook. Nanna considera que este servicio debería estar más focalizado en el artista. Sus compañeros de banda y él se preocupan sobre si Spotify está más interesado en construir un negocio fuerte y duradero en vez de apoyar la carrera de los artistas y a la industria. Aparte de observar un incremento leve en la popularidad mediante redes sociales, Braid ha visto un beneficio muy pequeño proveniente de este servicio.

Para una banda con una cantidad de fans un poco mayor (casi 31.000 fans en Facebook), las conclusiones son similares. Genevieve Schatz, el vocalista principal del grupo de rock indie Company of the Thieves, explica “es difícil ver desde la persectiva del músico cómo disminuyen nuestros royalties de Spotify, y no se obtienen tantos royalties con este servicio que las obtenidas cuando alguien compra directamente una canción”. Schatz se encontraba un poco más optimista acerca Pandora, explicando: “con Spotify tienes que específicamente solicitarlo. Y es simplemente diferente. No es como decir “¡Yay!, has obtenido más fama”. Sé que son tiempos difíciles con respecto al dinero, estamos en una era basada en la comunicación y es genial que puedas hacer eso. Yo preferiría que alguien escuche la canción a que nunca la escuche. Pero, económicamente hablando, esto no es para nada lucrativo.” En un concierto en enero, Schatz y un compañero de banda mencionaron en el escenario que ellos han estado sufriendo ciertas dificultades. En el puesto de venta de merchandising en el show tenía una caja para propinas al lado de las camisetas y de los posters. Sus pensamientos finales acerca de este servicio hicieron eco en el miedo de Nanna acerca de que el servicio no está focalizado en el artista, “es un negocio, otro negocio cualquiera”

Por último Jamie Levinson, baterista de la banda de rock White Rabbits, se encontraba bastante esperanzado acerca de este servicio. Su banda, la cual tiene 51.000 fans en Facebook, ve el potencial en Spotify para actuar como una herramienta muy buena de descubrimiento de nueva música. Levinson considera que el servicio “añade un valor al proceso de descubrimiento de música debido a que el catálogo es bastante amplio y a que el acceso no es restringido”. Continuó diciendo “entiendo que la porción de generación de royalties del sitio no es enteramente justa para los artistas/compositores, pero yo no estoy interesado en utilizar Spotify para ganar dinero actualmente”. Levinson explicó que la banda genera la mayoría de su dinero a partir de giras y merchandising “porque ahí es donde somos más autónomos con respecto al control financiero”. Con respecto a un incremento en las ventas de entradas para conciertos, y obtener mayor popularidad en las redes sociales como resultado de los servicios de streaming, Levinson no está convencido acerca de la existencia de ninguna correlación en estos momentos. “Honestamente, no creo que el streaming tenga un rol importante en el incremento de las ventas de conciertos y en la publicidad en los medios. Considero que servicios como Pitchfork son quienes realmente generan mayor popularidad para los artistas menos conocidos. Spotify todavía necesita esos servicios. De otra manera, simplemente sería un catálogo masivo que causaría que fuese casi imposible encontrar música nueva.”

Desde un punto de vista general, estos tres artistas representan ampliamente la percepción de la mayoría de las acciones de los artistas. Ellos aprecian el hecho de que el servicio ahora ha permitido que más gente tenga acceso a su música y están felices ya que las personas están escuchando música de forma legal en vez de la piratería.

Los acuerdos más pequeños que son firmados con discográficas independientes, o acuerdos que dependen fuertemente en las ventas de álbumes en oposición con giras, parecen estar más preocupados por la estructura de las regalías y por lo que ellos consideran como retornos monetarios justos. Los acuerdos más grandes que todavía están recibiendo la mayoría de sus ingresos a partir de giras, o que están recibiendo mayores royalties como resultado de otros acuerdos con sellos discográficos más grandes, están más interesados en cómo ellos pueden obtener ventaja en este servicio para hacer que funcione para ellos.

Los artistas sienten que Spotify funciona como un negocio tradicional. Están viendo como caen sus necesidades e intereses para incrementar los beneficios de una empresa y las acciones en el mercado. Y a cambio de ello, los artistas no sienten que están siendo beneficiados de forma real y tangible.

Spotify aún no tiene las opciones para ayudar a dirigir a los consumidores hacia nueva música ni para que ellos descubran música. Los artistas alaban a Pandora por su habilidad de combinar nuevos fans con nueva música. Pandora no parece ser una amenaza, puesto que los artistas lo ven como un complemento para las ventas de álbumes en vez de un reemplazo. Los artistas también reciben de Pandora una tasa de royalties más alta, puesto que funciona como una estación de radio en vez de un servicio de transmisión.

Consumidores

En una de las principales conferencias de la industria música MIDEM realizada en Francia, el profesional de la industria musical Tom Silverman explicó “El 97% del mundo nunca compra música, ni siquiera Adele”. Él identifica que los datos demográficos más elusivos dentro de este grupo de personas no compradoras indican que estas personas están entre los 18 y 24 años de edad. Con la finalidad de comprender de mejor manera la forma en la cual esta generación percibe este servicio y consume música, se realizó una encuesta en la cual participaron 237 entrevistados. El 61.2% de los entrevistados tenían entre 18 y 24 años de edad. La opinión del consumidor regular es bastante diferente a la del artista. En vez de trabajar para incrementar los royalties para los artistas, los consumidores quieren ver la funcionalidad del servicio gratuito para expandirlo hasta obtener acceso móvil sin anuncios publicitarios.

Entre la lista de servicios de suscripción, el 55% de los entrevistados están utilizando Spotify de forma diaria o semanal. Pandora fue el segundo servicio más utilizado, con un 44% de los entrevistados utilizando también el servicio de forma diaria o semanal. Cuando se les preguntó por qué habían decidido utilizar servicios de streaming en vez de otras alternativas, mencionaron la conveniencia y la calidad. Para algunos usuarios, el servicio en realidad les ha ayudado a disminuir su presupuesto destinado a gastos relacionados con la música.

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La quinta fuente de consumo de música más alta para los entrevistados, aparte de los servicios de streaming, es para YouTube, iTunes / servicios pagos de descarga, distribución de archivos grauitos, CD/vinilo y la radio. Esto suma un total de 87.4%, 51%, 38.4%, 35.6% y 32.1%, respectivamente. Entre las primeras 5 fuentes de consumo de música están 2 fuentes de pago: iTunes/servicios de descargas pagas y CD/Vinilo. Estos datos ofrecen una información bastante inesperada: una generación que ha crecido con acceso a música gratis todavía sigue pasando por música.

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Cuando se preguntó a los entrevistados cuánto dinero pagan para utilizar los servicios de streamig, el 64% reportó utilizar un modelo gratis. Un porcentaje combinado del 15.2% paga cierta cantidad para usar el servicio mensualmente.

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La mayoría de los entrevistados indicaron que sus hábitos para comprar música han sido afectados mínimamente por los servicios de streaming. Tan solo un 18% indicó que los servicios han alterado sus hábitos de forma drástica. Los resultados fueron aún menos dispersos para los entrevistados de edades mayores a 25 años, con un 72% indicando que el servicio ha alterado sus hábitos mínimamente.

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Con la finalidad de comprender las razones por las cuales los consumidores no están utilizando Spotify, se preguntó a un grupo de 3 personas que no lo utilizan. Cada uno de ellos se califican como oyentes casuales, alguien que no busca específicamente música nueva sino que simplemente disfruta escuchar música.

Un consumidor expresó su preocupación con respecto a este servicio, explicando que “la tecnología cambia. Nadie sabe por cuánto tiempo estas cosas seguirán existiendo. Las cosas van y vienen, me temo que Spotify es simplemente una tendencia.” Este consumidor indicó una relación pre-existente con iTunes. Utilizar un servicio como Spotify “significaría un gran esfuerzo para acostumbrarme a ello” y a este punto, no parece valer la pena. Un segundo consumidor explicó que ella no ha escuchado mucho acerca del servicio y preguntó que si era un servicio de piratería. Tras haberle explicado el servicio, no estaba interesada en la colección masiva de música ni en la conveniencia, citando “estoy expuesta a nueva música tal cual. No tengo ningún interés por usar Spotify”. El último consumidor explicó que no es conveniente para ella. Mencionó “las veces que quiero usarlo son los momentos en los cuales camino para ir a clases o en el coche, lugares en los que no tengo Wi-Fi y donde no funcionará el servicio gratis de streaming”. Ella no le vio la necesidad por pagar $5.00 mensuales de su presupuesto. También citó las opciones pobres de descubrimiento en Spotify, explicando que con la finalidad de usar Spotify, ella necesita saber lo que está buscando. Ella considera que el servicio está dirigido a personas que están “muy enfocadas y que saben lo que están buscando”. Cada uno de estos casos representa una percepción diferente, que es una tendencia, que el catálogo es limitado, que es muy costoso, que no tiene suficientes opciones de descubrimiento.

Distribuidor y Sello Discográfico

Los servicios digitales como Spotify generalmente no hacen negocios con músicos de forma directa. En vez de esto, contactan a los sellos discográficos y a los distribuidores, los cuales son responsables de pagar las regalías basadas en las tasas pre-negociadas.

Para obtener mayor información acerca del distribuidor y de la discográfica, en esta discusión, se han realizado entrevistas personales con Brad Sanders, el Gerente de Contenido Digital de Secretly Canadian Distribution y Jeff Beck, Generente de Contabilidad en Saddle Creek Records. Antes que nada, discutiremos la entrevista con Brad Sanders.

El contenido de SC Distribution estuvo disponible en Spotify desde hace tiempo. Sanders explicó “Reconocimos a Spotify como un servicio con el que vale la pena trabajar y ellos querían nuestro contenido”. Desde que fue puesto en el servicio, Sanders explicó que ha sido más difícil trabajar con ellos en comparación con iTunes. Dijo: “Spotify no está realmente abierto a promociones. Puedes obtener anuncios publicitarios en Spotify pero no tienen un lado editorial previamente creado.” Esto hace que el proceso sea más difícil para que los artistas se destaquen entre lo que Sanders se refirió como “la jungla”. En este punto, “para Spotify no hay jerarquía, se trata de un campo de juego en términos de qué tan fácilmente puedes encontrar artistas. Los distribuidores no tienen mucho control y no pueden realmente atacar esto desde una perspectiva de marketing.”

Con respecto a sus pensamientos sobre el futuro de este servicio, realizó algunos comentarios con respecto a las royalties, piratería y su preservación. Primero, Sanders espera que los royalties y los pagos continúen incrementando a medida que la industria se comience a adaptar a estos cambios. También reconoce que es una alternativa a la piratería, Spotify es definitivamente un paso en la dirección correcta. Con respecto a mejorar la forma en la cual el servicio funciona como un mecanismo de descubrimiento, el piensa “puede ser analizado de mejor manera, o ser analizado totalmente, porque actualmente no lo es”. Cuando se le preguntó a Sanders si tenía alguna recomendación en particular sobre cómo esto podría funcionar, sugirió a Spotify tener un staff dedicado, cuyo trabajo sería el de asesorar, algo parecido al Music Genome Project de Pandora. Actualmente, los análisis realizados para Spotify son realizados por artistas relacionados.

“No hay páginas de géneros ni ‘selecciones de la semana’, a ningún nivel más allá del grupo escogido semi-arbitrariamente de grandes nombres en la página principal cada mes.”

Jeff Beck, de Saddle Creek Records, describió una relación similar con Spotify, una relación de “aprobación de tácticas”. La empresa está usando Spotify como cualquier otro servicio lo haría. Beck explicó que la discográfica incluso agrupa varios singles antes de algún lanzamiento para que así los fans puedan “encontrar y escuchar las canciones más nuevas tal como lo harían con cualquier otro servicio como Soundcloud, YouTube, etc.” Explicó que hacer esto “le permite monetizar las reproducciones hasta la fecha de lanzamiento.”

Beck notó que ninguno de los artistas que la discográfica representa observó ningún decrecimiento notable en las ventas desde servicios digitales como Spotify. En vez de esto, ve a Spotify como «una oportunidad para persuadir a un grupo particular de clientes y para dirigir contenido hacia ellos.” Continúa diciendo, “ninguna banda ni ninguna discográfica obtiene un compromiso del 100% por parte del cliente en ningún servicio, pero eso es parte del desafío. Los modelos de negocios están estrictamente basados en el volumen: mientras más clientes que reproduzcan tu canción, más veces será monetizada esa canción y ganarás más dinero”.

Cómo Spotify Ha Alterado Los Aspectos Económicos

Las percepciones exploradas en la sección anterior juegan un papel importante en los aspectos económicos de Spotify. Mientras que los canales digitales se expanden rápidamente, nuevas fuentes de ingreso han sido creadas para artistas que han expandido su capacidad de ganar dinero. Aparte de las formas básicas en las que los artistas tradicionalmente generaron ingresos, que fueron discutidas en la sección anterior, The Future of Music Coalition ha identificado las siguientes 13 fuentes de ingreso como productos de digitalización y streaming: royalties mecánicos de streaming, royalties mecánicos por almacenamiento en la nube, ingresos por tonos de teléfono, ventas digitales, pagos por almacenamiento en la nube, pagos de servicios interactivos, royalties de actuación digital, royalties de alianzas de artistas y empresas de grabación, acuerdos con sellos discográficos, royalties de AFM y AFTRA, programa partner de YouTube, ingresos por publicidad y financiamiento por parte de los fans.

En promedio, el consumidor de descargas gasta 60 dólares al año mientras que el suscriptor promedio gasta $120 al año. Parece que las personas están pagando más que nunca por música, específicamente aquellas personas que están en el rango de edad comprendido entre los 18 y los 24 años, pero este incremento en los gastos no aparecido con beneficios equitativos para los artistas.

Con estas fuentes nuevas de ingreso, es difícil creer que los artistas estén haciendo generar una cantidad considerablemente menor de dinero que lo que generaban hace 15 años. Una razón es porque los pagos de servicios interactivos continuarán ocurriendo a lo largo de la vida de un artista, por lo tanto, la capacidad de un artista de ganar dinero no se disminuye con el tiempo. En vez de obtener un beneficio único de 7 a 10 céntimos cuando una canción es comprada, los artistas continuarán recibiendo pagos cada vez que una de sus canciones es reproducida. Debido a que los artistas ganan de 7 a 10 céntimos provenientes de una canción de 99 céntimos, un consumidor que publica su música en servicios de streaming solo necesitaría reproducir una canción 150 veces antes de que un artista reciba la misma cantidad de dinero que generaría de la compra de una canción de 99 céntimos. Si una persona de unos 22 años hubiese usado servicios de streaming en vez de haber comprado canciones, los artistas ya hubiesen cedido una cantidad mayor de dinero. Imagina la cantidad de dinero que se produciría cuando esa persona tenga 30, 50, e incluso 75 años.

Al conversar con artistas, con el distribuidor y con la discográfica, ninguno ha observado impactos negativos en las ventas como resultado del servicio. Pero sí se considera que es sensible asumir que en los años por venir, las ventas de música digital han disminuido. Pero para ese momento, los royalties por streaming deberían ser suficientes para una fuente de ingreso considerable para reponer la diferencia.

Una suscripción Premium de Spotify cuesta $10 mensuales. De esos $10, “$6 están dirigidos a los propietarios de las grabaciones, $1 va al propietario de los derechos de autor y Spotify se queda con $3. Esta es la misma proporción a la cual los ingresos son distribuidos en el modelo de iTunes”. A pesar de que esta es una forma nada convencional de pensar y de que requiere un cambio perceptual en la relación referente a las transacciones”, los aspectos económicos de Spotify corresponden exactamente con los aspectos económicos que siempre han existido en el negocio de la música.

Si se aprovechan las ventajas de forma correcta, Spotify puede ser una tremenda fuente para la industria de la música. Por ejemplo, los ingresos globales de la música grabada en 2012 con un crecimiento del 9% hasta un total de $5.6 billones fueron ventas digitales, “las cuales incluyen ventas directas en plataformas como iTunes e ingresos generados por servicios de streaming como Spotify”. Los artistas también están utilizando Spotify para monetizar reproducciones antes de sus lanzamientos oficiales, y generar interés en el nuevo álbum. Para mencionar un ejemplo reciente, el álbum más nuevo de Justin Timberlake “The 20/20 Experience” vendió 980.000 copias durante la primera semana. Aunado a esto, esta semana, 6 de las canciones de este álbum fueron consideradas como las 10 canciones más reproducidas en Rdio y todas las canciones del mismo álbum fueron transmitidas casi 7.7 millones de veces. Su sello discográfico le está otorgando los créditos de esta asombrosa cantidad de ventas a los servicios gratuitos de streaming.

Recomendaciones y el Futuro de la Industria Musical

Tras haber completado la investigación acerca de Spotify, se han identificado seis aspectos del servicio que necesitan mejoras:

Primero, Spotify necesita convertirse en un servicio más enfocado en el artista, lo cual significa que los intereses y opiniones de los artistas deben ser tomados en consideración. Por ejemplo, Spotify podría compartir con los artistas ciertos datos demográficos y geográficos acerca de quién está reproduciendo su música. Esta información podría luego ser utilizada para propósitos de marketing y de giras. A menos que los artistas sientan que Spotify es su defensor, continuará existiendo un retraso y una pérdida de apoyo por parte de los artistas y de los fans.

Segundo, Spotify necesita continuar trabajando con discográficas y con distribuidores para obtener acceso a mucho más contenido, específicamente contenido de DJs, músicos más viejos, y una representación de los géneros que son menos conocidos, como jazz, blues y world.

Tercero, Spotify necesita lanzar una campaña publicitaria para traer el servicio al mercado de los Estados Unidos. Dentro de poco tiempo, las empresas que ya tienen acciones enormes en el mercado, como iTunes, Amazon y Google, estarán lanzado servicios similares. Con la finalidad de mantenerse relevante, Spotify necesitará tener muchos más suscriptores. A finales de mayo de 2013, Spotify transmitió su primer anuncio de televisión en el programa The Voice, así que será bastante emocionante ver que esta recomendación sea tomada en consideración.

Adicionalmente, la estructura de pagos necesita ser reconsiderada y las tasas más altas de royalties deben ser negociadas considerando el apoyo de los artistas. Esto podría ser tan simple como hacer que los artistas revisen los contratos con sus discograficas. Podría ser tan masivo como lograr que Spotify vuelva a reevaluar la forma en la que distribuye los royalties.

Finalmente, necesita haber una renovación en conjunto con la adición de nuevo contenido editorial, incluyendo enlaces a los sitios web de las bandas y a sus redes sociales, así como también un tercer sitio en donde puedan ser compradas las canciones. Spotify debería tener un “staff dedicado” cuyo trabajo es dirigir a los fans a escuchar música nueva.

Spotify es actualmente “la mejor fuente de ingresos para la industria de la música en Escandinavia”. En Suecia, específicamente, “90% de la música digital es reproducida en streaming en vez de ser descargada.” En esta área, el servicio ha tenido 5 años para crecer y para formar parte de la cultura mainstream. Es válido asumir que ocurrirían resultados similares a lo largo de un periodo de tiempo en los Estados Unidos.

Para el futuro de la industria de la música, los servicios de streaming jugarán un papel más importante que seguirá incrementando. Spotify ha demostrado que mantiene una profunda habilidad de cambiar los hábitos de las generaciones más jóvenes. Los servicios de streaming necesitan ajustarse de forma total y completa a los métodos tradicionales de hacer las cosas y la compañía continúa experimentado un éxito y un crecimiento tremendo.

Alrededor de todos nosotros hay evidencia que indica que la industria ha cambiado. Desde Napster, las ventas de música digital han disminuido y los consumidores han buscado formas alternativas de adquirir música. Spotify es una solución prometedora. Teniendo en mente todo lo que ya sabemos acerca de los hábitos auditivos de las generaciones más jóvenes, Spotify ofrece una manera de monetizar la forma en la cual se escucha música de forma gratuita, algo tradicional que no hemos logrado realizar.

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