Producción

Técnicas de ecualización. Cómo lograr profundidad, claridad y definición

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Escrito por Jorge Rozas

Si hay algo que pueda hacer o deshacer el sonido de una mezcla es la distribución frecuencial de los elementos que la componen, parte que se trabaja usando filtros y ecualizadores.

Desde la perspectiva de la ecualización el problema es que no siempre sabemos qué hacer con esta herramienta y por consiguiente no logramos obtener mezclas claras, definidas y con profundidad.

En este artículo nos vamos a concentrar en las técnicas de ecualización, para que puedas obtener lo mejor de esta herramienta y transformar tus mezclas en el camino.


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El concepto de la ecualización sustractiva

Tal vez uno de los problemas más grande de las producciones dentro del entorno del home studio, que se ven a menudo, es que las mismas usan el ecualizador para añadir frecuencias, es decir de forma aditiva.

Si bien esta es la forma habitual de trabajar la ecualización se generan varios problemas, ya que la energía disponible en la mezcla es muy limitada y al agregar decibeles a una zona frecuencial, vamos reduciendo dicha energía.

Lo podemos ver de manera que tenemos que repartir un recurso limitado, la energía en la mezcla, entre los distintos elementos que dispongamos y es por eso que al ecualizar agregando, nos vamos quedando sin resto muy rápido.

Afortunadamente la solución a este problema es bastante fácil y consiste en usar el ecualizador a la inversa, es decir para quitar frecuencias que no aportan al sonido de cada canal y de la mezcla en su conjunto, de esta forma vamos a mantener e incrementar la energía disponible ya que estamos quitando frecuencias negativas.

Para esta tarea necesitamos un ecualizador paramétrico, es decir uno en el que podamos modificar: frecuencia, ganancia y ancho de banda de una curva campana/peaking. La idea es detectar una zona frecuencial que “no suena bien” y atenuar unos cuantos decibeles, cuidando de usar un ancho de banda lo más selectivo posible, para alterar lo menos posible el timbre del elemento.

Al usar esta técnica de ecualización nos podemos ayudar con el barrido frecuencial para encontrar las frecuencias que no aportan al sonido de la fuente que estamos ecualizando.

Imagen 1: Ecualizador paramétrico tipo dentro de Pro tools, los D.A.W modernos tienen una versión equivalente.

Ecualizador paramétrico tipo dentro de Pro tools, produccion musical, http://promocionmusical.es/produccion/:

Imagen 2: Vista de un ecualizador siendo usado para sustraer frecuencias.

ecualizador siendo usado para sustraer frecuencias, produccion musical, http://promocionmusical.es/produccion/:

El barrido frecuencial

La principal dificultad al momento de hacer ecualización sustractiva es ser capaces de encontrar la frecuencia adecuada para la atenuación, si bien esto requiere de cierto entrenamiento auditivo, nos podemos ayudar mucho con el barrido frecuencial.

El barrido consiste en ubicar la frecuencia problemática usando ecualización aditiva, con una ganancia grande de muchos decibeles, un ancho de banda selectivo moviendo el parámetro de la frecuencia hasta encontrar el valor indicado.

La técnica adquiere el nombre del movimiento del parámetro frecuencia, que muestra un gráfico parecido al movimiento de una escoba al barrer; veamos algunas sugerencias para emplearla de manera efectiva.

  • Ganancia: para detectar la frecuencia problemática con claridad se sugiere usar ganancias de 10-15 decibeles, lo que hará muy obvio cualquier sonido desagradable.
  • Ancho de banda o Q: idealmente la curva debe ser lo más selectiva posible, ya que cuando detectemos la frecuencia indeseada necesitamos afectar lo menos posible las frecuencias aledañas, para no alterar el sonido original.
  • Re focalizar: si se nos complica mucho usar un ancho de banda muy selectivo, podemos usar uno menos selectivo y una vez encontramos la zona problemática procedemos a re enfocar la ecualización barriendo nuevamente las cercanías frecuenciales, usando un ancho de banda más selectivo.
  • Frecuencia: una buena idea es ir variando la frecuencia a la inversa de la zona que estamos buscando; es decir si la frecuencia que nos molesta está en los bajos, podemos barrer desde los agudos hacia los graves, de esta forma el oído detecta con mayor facilidad el problema.

Como todas las cosas de la vida esta técnica requiere de cierta práctica y conforme la vamos aplicando en el tiempo vamos a darnos cuenta que nuestro sistema auditivo se hace cada vez más preciso en la ubicación de las frecuencias negativas.

Imagen 3: Vista del ecualizador paramétrico usando una ganancia positiva, para hacer el barrido frecuencial.

Vista del ecualizador paramétrico usando una ganancia positiva, produccion musical, http://promocionmusical.es/produccion/:

Las típicas zonas frecuenciales problemáticas

Cada canción es distinta y por lo tanto cada mezcla es distinta, sin embargo hay ciertas zonas frecuenciales que suelen tornarse problemáticas cuando están presentes en exceso o por menos y se repiten con mucha frecuencia.

Si bien en el entorno de la producción musical profesional las variables están más controladas y los sonidos que se graban suelen estar bastante balanceados en la frecuencia; es en el home studio donde se presentan con más regularidad las acumulaciones frecuenciales o faltantes. Veamos donde es crítico revisar.

  • Bajas frecuencias < 150 Hz: en el entorno del home studio se suele grabar con demasiado contenido en bajos, prácticamente en todas las fuentes que se graban, pensando que así la canción tendrá bajos. La realidad es que esta zona debe ser reservada casi con exclusividad para los elementos que dependen de ellas: bajo, bombo, esto nos obliga a atenuar los graves excedentes en: guitarras, teclados, pianos, voces, etc. Para hacerlo debemos usar filtros pasa altos, en combinación con EQ sustractiva usando una curva shelving.
  • Frecuencias medias bajas 150-500 Hz: el exceso de energía en esta zona provoca un sonido opaco, turbio y falta de profundidad en la mezcla; muchas veces es necesario atenuar esta zona en varios elementos de la mezcla, para notar una diferencia grande. Para la ecualización se estila usar una curva campana buscando modificar lo menos posible el resto de las frecuencias.
  • Frecuencias medias agudas 500-3000 Hz: en esta zona está la inteligibilidad y presencia de la mayoría de los elementos de mezcla, también vamos a encontrar el carácter nasal o duro, cuando haya un exceso de energía. Para la ecualización de esta zona se estila usar una curva campana buscando modificar lo menos posible el resto de las frecuencias.
  • Frecuencias agudas 3000-20.000 Hz: esta zona nos da el brillo, aire y el sonido burbujeante de la mezcla, pero también vamos a encontrar la sibilancia en las voces y el sonido punzante o cortante. Para el caso de la sibilancia se sugiere usar una ecualización sustractiva con curva campana y para el exceso de brillo una curva shelving.

Las zonas frecuenciales citadas anteriormente no son definitivas ni únicas, ya que para algunos los bajos se extienden o los medios corresponden a otros límites, etc. Estos valores sirven como referencia para la ecualización y se pueden adecuar en cada caso.

Mezclas de referencia: nuestra ventana hacia el sonido profesional

Como mencionamos antes la parte más difícil de dominar al usar ecualización sustractiva es el reconocimiento de las frecuencias o zonas frecuenciales, que requiere de entrenamiento auditivo y en muchos casos años de práctica.

Además hay que tener en cuenta que el sistema de monitoreo (monitores + posición dentro de la sala + tratamiento acústico), influye en la manera que escuchamos lo que está grabado y por lo tanto los resultados al ecualizar, sumándose a la dificultad para obtener resultados óptimos.

Por suerte hay una técnica que nos permite acercarnos mucho al sonido profesional, sin necesidad de modificar nuestro entorno de mezcla o de destrozar nuestra cuenta bancaria. Se trata del uso de mezclas de referencia de alta calidad, para comparar con nuestros trabajos.

De esta forma tenemos un lugar al que apuntar en términos frecuenciales con nuestras mezclas, ya que por lo general las grandes mezclas fueron trabajadas en entornos profesionales por ingenieros con mucha experiencia, usando sistemas de monitoreo neutros y calibrados.

La idea es tener un puñado de canciones que consideremos de la más alta calidad, en términos del trabajo de mezcla, dichas canciones servirán como referencia al momento de tomar las decisiones cruciales de ecualización y frecuenciales de nuestra mezcla, por lo que serán de gran ayuda para saber cómo debe sonar cada elemento.

Si bien la técnica es simple hay un par de cosas que hay que tener en cuenta al aplicarla, para tener éxito.

  • Emparejar los niveles: en realidad la mezcla de referencia ya habrá sido trabajada en la masterización, por lo que el nivel de sonoridad va a ser muy superior al de nuestra mezcla; por este motivo al importarla es necesario atenuar el nivel de la referencia hasta emparejarlo con nuestra mezcla. Por lo general se trata de entre 10-15 dB de atenuación.
  • Alinear partes de la canción: es una buena idea comparar manzanas con manzanas en lo que a partes de la canción se refiere, por ello te sugiero que ubiques la estrofa de la referencia con la estrofa de tu canción y vayas cortando y alineando las distintas partes para que coincidan. De esta forma podrás comparar los cambios entre partes e inspirarte en ese sentido.
  • Tener varias referencias: si es posible te sugiero que tengas más de una mezcla de referencia a mano, para poder hacer una suerte de media del estilo respecto a la distribución frecuencial y al sonido que tienen los distintos elementos; esto permite tener un abanico de posibilidades más grande respecto a las ecualizaciones.
  • Calidad de audio: lo ideal es usar archivos de alta calidad sin compresión de datos, es decir wav o aiff, sin embargo también nos sirven los archivos en formato mp3 ya que vamos a escuchar el grueso del trabajo frecuencial y eso está presente también en este tipo de archivo.

Al aplicar esta técnica veras que poco a poco tus oídos se van entrenando para lo que necesita cada elemento de mezcla en el plano frecuencial, lo que beneficia mucho la forma de ecualizar y los resultados que podemos esperar. Un detalle a tener en cuenta es que debemos comparar rápidamente entre la referencia y nuestra mezcla, ya que nuestro sistema auditivo no tiene una memoria muy larga.

Detalles como el sonido opaco, turbio, nasal, sibilante, el brillo excesivo o la dureza de la mezcla se van a hacer muy evidentes al trabajar con referencias y a través de la imitacion vamos a establecer un camino para nuestro trabajo de ecualización.

Imagen 4: Vista del uso de una mezcla de referencia en un trabajo típico de mezcla, observar que el fader de la referencia tiene una atenuación de 10dB.

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Menos es más

Como muchas otras cosas a la hora de mezclar menos procesamiento de parte de la ecualización suele ser mejor, esto es tanto para mantener el timbre de los elementos de la mezcla, como para reducir las distorsiones de fase que se producen al ecualizar.

Resulta ser que cualquier cambio en el dominio de la frecuencia viene con su respectivo cambio en el dominio de la fase, lo que no significa algo malo por sí solo, pero si ecualizamos con mucha agresividad es posible percibir cambios en la claridad o definición de la fuente. En ese sentido veamos algunas pautas para obtener los mejores resultados de la ecualización.

  • Comparar entrada/salida: al usar la ecualización sustractiva es muy importante comparar y revisar lo que sucede antes y después del proceso, ya que nuestro oído se engaña fácilmente, pudiendo arruinar el sonido del elemento con facilidad; para la comparación hace falta apagar y encender el plugin buscando igualar el nivel de entrada contra la salida, de ser necesario atenuar el nivel de salida del ecualizador.
  • Cuidar las atenuaciones: muchas veces al atenuar una zona problemática vamos a escuchar un cambio positivo, que puede empujarnos a sobre ecualizar atenuando demasiado, lo puede provocar alteraciones negativas en otros aspectos del timbre; por ello se sugiere usar atenuaciones entre 3-6 dB la mayoría de las veces.
  • Anchos de banda selectivos: siempre tener en cuenta quitar solo las frecuencias necesarias espurias y afectar lo mínimo posible las zonas aledañas; esto es posible si usamos anchos de banda pequeños o selectivos.

Si se siguen estas sugerencias al aplicar el ecualizador para atenuar estaremos encaminados para obtener mezclas que suenan más limpias, claras, nítidas y profundas, ya que el contenido frecuencial excedente es un peso muerto para nuestra mezcla.

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Sobre el autor

Jorge Rozas

Soy ingeniero de sonido dedicado a la mezcla y masterización de audio en 7notasestudio, también cumplo labores docentes en el blog 7notasestudio y en la plataforma de cursos online Sonipedia. Con mi experiencia busco acompañar a músicos y apasionados del sonido a obtener mejores resultados con su música en su homestudio

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