Marketing

Marketing y promoción musical tradicional VS 2.0

marketing musical tradicional vs 2.0
Escrito por Iván Magdalena

Las personas que consumían música en antaño lo hacían a través de la programación radiofónica y del soporte imperante de la época; es decir, vinílo, cassette o cd. Se configuraba una relación artista-consumidor mucho más lineal, ya que si el oferente de música resultaba interesante, el consumidor accedía a su producto a través de la compra o escucha radiofónica, esto unido a la dominación por parte de los medios tradicionales de publicidad (TV, radio y prensa escrita) y a la mucho menos numerosa oferta y exclusividad del soporte musical, ofrecía grandes posibilidades a las compañías discográficas que se beneficiaban enormemente de la situación. La comunicación se producía en una sola dirección y en forma de monólogo, no existía el diálogo y el consumidor estaba situado al final de la campaña, sin posibilidad de participar.

Antes de la aparición de las nuevas tecnologías, en la etapa tradicional del marketing musical imperaba el contacto humano, las reuniones personales, llamadas telefónicas y el correo ordinario, todo funcionaba de una forma menos frenética y globalizada, se trataba de una industria menos accesible y a la vez menos saturada.

Por aquel entonces, en los sellos discográficos se trabajaban las estrategias de marketing “off” en “esquema embudo” (citando al gran Ramón Sastrón @ramonsastron), ya que el mensaje tenía que ser dirigido a una gran cantidad de gente (público no objetivo), debido a que el usuario final no estaba conectado con su entorno a nivel social. En este tipo de estrategias se invertían grandes cantidades de dinero en TV, radio y prensa escrita para llegar poco a poco hasta el usuario final. En conclusión, mucha inversión en medios, mucha publicidad y promoción cubriendo un amplio espectro de gente, de la cual no toda era potencial compradora. El usuario final se encontraba aislado y no podía elegir.

Esto ha cambiado y ya no funciona así, el individuo y consumidor final ya no está solo. Esta transformación se produce a partir de la evolución tecnológica y la aparición de internet a nivel doméstico con la era de la Web 2.0 y las comunidades de usuarios.

El panorama actual está caracterizado por la atomización del mercado y la saturación publicitaria, infinidad de marcas y gran cantidad de medios a través de los cuales el usuario final recibe multitud de mensajes. Ya no existe la clásica relación marca-consumidor, ahora este último se encuentra rodeado de alternativas y cualquier estrategia de marketing debe girar en torno a él de una forma abierta al diálogo. La web 2.0 lo ha cambiado todo, provocando que el usuario actual rechace la antigua forma de hacerle llegar el mensaje.

En lo referente a la música, la aparición de los servicios de streaming ha posibilitado que los consumidores en cualquier parte del mundo se hayan vuelto altamente exigentes debido a la posibilidad de acceso inmediato a más de treinta millones de canciones desde sus dispositivos móviles, por lo que pocas de las técnicas que se utilizaban hace diez años sirven hoy en día.

El modelo actual de marketing que desarrollan los sellos discográficos es inverso al esquema “embudo tradicional”, ahora se acude directamente al consumidor final, se pretende conquistar a este individuo para que transmita la información boca-oreja y la comunique a su comunidad cercana, la cual realizará lo mismo, creando la estrategia de marketing “embudo viral”. El usuario se convierte en un prescriptor del producto, de la marca. Pero para poder viralizar el mensaje se necesita un contenido de calidad, novedoso, ya sea bien a través de vídeo o audio, sin un contenido de calidad no es posible que se produzca este efecto..

El marketing musical se ha globalizado y gracias a la evolución tecnológica los hábitos de consumo son muy similares, por lo que podemos extender nuestro plan de comunicación a muchos territorios antes prácticamente inaccesibles. Hoy en día el consumidor es el centro de nuestra estrategia y una parte esencial de nuestro discurso, que estableceremos a través del social media del artista; para ello contamos con una serie de herramientas:

Estas herramientas nos van a permitir la gestión de nuestra imagen en la red, donde será procedente realizar la mejor definición y explicación de quién es y qué representa el artista, con el objetivo de conquistar y emocionar al usuario de música, a quien ya no se le vende un producto, sino emociones y experiencias.

En conclusión, las discográficas han modificado el tradicional esquema en el que tenían que invertir grandes cantidades de dinero en publicidad para personalizar el mensaje y dirigirlo de forma directa al usuario final, el cual se ha convertido en el prescriptor principal de sus productos. Antes era necesario el dinero; ahora, además se necesita un contenido de calidad que pueda viralizarse. El usuario final se encuentra conectado, en comunidad y es el que elige lo que consume y como lo consume.

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Sobre el autor

Iván Magdalena

CEO en Art Gates Records, Guitarrista y Postgraduado en Marketing y Comunicación Empresarial

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